Braveheart

 

Imatge

En una ocasión me referí a Braveheart como ejemplo de película prototípica de los años noventa perteneciente a un director de filmografia destacable reducida, como pueden ser también Bailando con lobos, Cadena perpetua o Babe, el cerdito valiente. Pero aun formando parte de un colectivo de films “noventeros” muy identificables, el título que nos ocupa tiene algo de especial que merece ser mencionado. Recordemos que en la serie de artículos referentes al Nuevo Cine del Siglo XXI definimos este último como cine caracterizado por su intención de acabar con la ingenuidad propia del cine de inicios del siglo dos-mil y ofrecer un estilo más profundo y complejo que frene la tendencia simplificadora tomada por los directores de los años noventa. Pues bien, Braveheart destaca por ser la maximización de este superficial reduccionismo tan identificable en el cine mencionado.

ImatgeRecapitulemos. En otro momento también señalamos que un rasgo distintivo que acabaría convirtiéndose en obstáculo para el cine de los años noventa fue su insistencia en tomar como único referente al propio cine, convirtiendo así a los personajes de las películas en reproducciones de otros ya existentes. Como ejemplo evidente podemos tomar los wensterns de Lawrence Kasdan, Clint Eastwood y Kevin Costner, entendidos como reproducción del estilo de John Ford, Sergio Leone o Sam Pekimpah. Pero en realidad este fenómeno no se reduce a una cuestión de géneros, sino que más bien concierne a una determinada tipología de personajes e historia. De hecho podríamos definirlo como una exaltación del dispositivo cinematográfico que despoja al producto de toda complejidad. Hablamos, por ejemplo, de Cadena Perpétua, en donde la trama se reduce al sencillo concepto de un personaje injustamente condenado, o de Bailando con lobos, una simple historia de buenos y malos que denuncia las atrocidades ejercidas sobre los indios, o más evidente todavía, de Titanic, clásica historia de pobres y ricos situada a bordo del célebre transatlántico.

Pero en todo caso, fue la segunda película dirigida por el actor derechista Mel Gibson una de las principales responsables de consolidar esta tendencia autoreferencial. Expongamos algunos de los rasgos principales del film que lo demuestran. Está el discurso dirigido a los soldados pronunciado justo antes de la batalla por parte del dirigente del batallón, algo copiado repetidas veces a partir de entonces. Lugo tenemos la exaltación de la guerra y la venganza personal como algo épico y heroico antes que cruel y sanguinario, asociación “naif” que en aquel entonces había quedado obsoleta tras la irrupción en la pantalla de títulos como El cazador, Apocalypse Now, Platoon, La chaqueta metálica o Nacido el cuatro de júlio. Por último tenemos la presentación de un personaje heroico y sin defectos que casi puede definirse como la bondad personificada (siempre que entendamos la venganza – por sanguinaria que sea – como un acto heroico) en contrapunto a un antagonista que encarna la pura crueldad y cuyo único objetivo es sembrar el mal (para mi sorpresa, según el film existe quien lo ejerce por el puro placer de ser “el malo”, sin necesidad de tener intereses personales).Imatge

Todos los ejemplos citados responden a una condición de cliché cinematográfico que aprovecha su carácter ficticio para mostrar al público tan solo aquello que conviene, rasgos por otra parte visibles en múltiples títulos posteriores, como Salvar al soldado Ryan, Gladiator, El señor de los anillos, Troya y Alejandro Magno, que encabezarían los dos primeros apartados (discurso precedente a la batalla y la masacre convertida en heroicidad), y Titanic, La vida es bella, La milla verde, Gladiator y Million dolar Baby por lo que respecta al apartado tercero (film de buenos y malos). Podemos decir, por lo tanto, que Braveheart representa la consolidación cinematográfica de una tendencia reduccionista basada en la autoreferencia, como también podemos señalar que probablemente esta sea en buena parte la responsable del sin fin de atrocidades que durante largo tiempo hollywood exhibió a partir de su estreno. En resumen, el considerable logro de sacar a relucir los peores aspectos del cine. Ah, por cierto, llevadas dos horas de metraje apagué el reproductor al sentirme incapaz de soportar un minuto más.

Anuncios

Un comentario el “Braveheart

  1. Oscar dice:

    Estoy totalmente de acuerdo con esta crítica, creo que a veces no hace falta que la cinta supere las dos horas de duración porque de fantástica puede pasar a cansina. En los noventa volvió a imperar los recuerdos de la historia en grandes producciones, método utilizado ya en los 50 y 60 con grandes producciones de Cecile B de mile y compañia. Gran crítica! felicidades!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s