Iron man 3

Imatge

Son muchos los factores que convierten el estreno de Iron Man 3 en un auténtico acontecimiento. Por un lado está el hecho de ser la pieza bisagra entre la primera y la segunda etapa del mundo Marvel (pues esta tercera entrega de la franquicia supone el punto de partida para una nueva fase del universo). Por otro, hablamos de una tercera parte, lo que la obliga a cargar con la responsabilidad de mantener los rasgos principales de sus predecesoras y al mismo tiempo renovar parcialmente un universo que – como hemos dicho – empieza una segunda fase. Pero desde mi punto de vista, lo que convierte Iron Man 3 en un verdadero acontecimiento (no solamente marveliano sino también cinematográfico) es el hecho de tratarse de la película consolidadora del nacimiento de un universo cinematográfico de distintos personajes pero totalmente unánime. Algo que en el mundo del cine no se había dado hasta la fecha.

Un universo para distintos personajes…

Casos como El Padrino, Indiana Jones, Star Wars o Regreso al futuro a parte (pues estos son en realidad pequeños fragmentos de un mismo cuento), el concepto de universo ficticio siempre ha sido tratado por el cine como un abstracto conjunto de films inconexos aunque compartidores de ciertas fórmulas. Tenemos los ejemplos de James Bond, franquícia en la que seis actores han interpretado un mismo personaje, el hombre murciélago, que por tres veces ha empezado de cero, el hombre araña, personaje de tres rostros distintos hasta la fecha, o Star Treck, franquicia formada por múltiples películas autónomas – si bien nacidas de la misma serie televisiva – que comparten personajes y universo y en ocasiones también hilo argumental. En todos estos ejemplos Imatgehablamos de pequeñas sagas formadas por un conjunto de films cuya relación entre sí solo se da cuando se trata de secuelas (como sucede con Star Treck o Batman).

La novedad del acontecimiento al que ahora me refiero es que esta vez no hablamos dedeterminados nombres repetidos con distintos rostros ni tampoco de eternas continuaciones de una misma historia, sino de un universo uniforme del que se desprenden diversas franquicias conectadas entre si. Para comprender la magnitud del hecho, imaginemos, por ejemplo, un conjunto de piezas cinematográficas nacidas del mundo de James Bond protagonizadas por personajes como podrían ser Q, Monipeny o Gold Finger, cada uno con sus propias aventuras y que, para colmo, todos ellos coincidieran ocasionalmente en películas como esta primera muestra de crossover cinematográfico que que ha sido Los vengadores. Esto es, ni más ni menos, lo que está sucediendo hoy en día dentro del cine de superhéroes Marvel, y como dije anteriormente, Iron Man 3 representa la auténtica consolidación del fenómeno.

Y lo bueno es que todo ello se está notando en repercusiones claramente positivas. Hasta ahora habíamos presenciado la aparición de cuatro personajes superpoderesosos y la convivencia de todos ellos en un mismo título. Pero no habíamos apreciado las resonancias de dicha coincidencia en sus vidas por separado. Y esto es precisamente lo que se encarga de resolver el superhéroe Iron Man, igual como en 2008 se encargara de terminar con la triste fama arrastrada por Marvel según la cual dicho sello no contaba con una sola producción arropada por los verdaderos fans de sus cómics. Nos encontramos ante un Tony Stark excéntrico como siempre pero visiblemente marcado por sus experiencias; y aunque se trate de psicología barata, este cansancio hacia uno mismo, este aborrecimiento hacia la interpretación de un rol autoasignado, funciona a la perfección como marca de fin de ciclo.

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… que fortalece las aventuras individuales

Pues ahora Tony Stark ha combatido alienigenas, luchado contra dioses, presenciado mutaciones físicas, visionado Nueva York en llamas… Un conjunto de experiencias algo traumatizantes que, además de provocar ataques de ansiedad, nutren al presente título de nuevos elementos y líneas argumentales, evitando así el desgaste estilístico propio de las continuaciones. En otras palabras, el encuentro de los cuatro personajes en la muy notable Los vengadores abrió nuevos caminos, visualizó nuevos horizontes para cada uno de los personajes. Pensemos en la constante insistencia con que Iron Man 3 nos habla de las repercusiones mediáticas respecto a la última aventura del superhéroe: el niño al que Tony Stark salva la vida, el joven fan del personaje que encuentra en la camioneta… Iron Man es ahora un personaje conocido y camina por el planeta descubriendo pequeñas salpicaduras de su existencia. Y gracias a todo ello no existe reiteración en esta tercera entrega de la franquicia.

Reinvención del universo y género

Hablamos de una tercera parte que elimina el peligro de la reiteración gracias al nutrimiento de nuevos elementos tomados de su predecesora Los Vengadores. Pero en realidad, además de los rasgos argumentales que Shane Black recoge del mencionado título existen también incontables aspectos estilísticos contemporáneos de los que el director se alimenta majestuosamente. Está, por ejemplo, el legado de Batman: este resurgimiento, la transformación que implica el regresar de las puertas de la muerte, e incluso el ya mencionado cansancio hacia un rol autoimpuesto, son elementos sin duda tomados prestados de los títulos de Christopher Nolan. Tenemos también una clara influencia por parte del santificado estilo James Bond: recordemos el momento en que Tony Stark, tras ser capturado por su archienemigo, habla por primera vez cara a cara con él y se convirte en testigo impotente de las primeras maniobras de su maligno plan, primeramente aplicadas a su indefensa y desprotegida amante. ¿Nos suena de algo?

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Nos queda tan solo un importante aspecto a señalar. Como sucede también con otros títulos contemporáneos de superheroes, la saga actual de Iron Man se caracteriza sobre todo por su gamberrismo, por la comicidad de un personaje que emplea la autoparodia como barra de equilibrio para superar el camino que debe recorrer en la cuerda floja propia de los superhéroes, debajo de la cual se encuentra el ridículo absoluto. Pues el hecho es que esta tercera entrega lleva incluso más allá este humor gamberro que tan bien sienta al personaje. Algo que, sumado al mencionado cansancio hacia uno mismo y a las nuevas experiencias resultantes de las peripecias de Los Vengadores, logra hacernos creer que Iron Man está cada vez más lejos de la peligrosa ingenuidad de las cintas de super-heroes anteriores a su aparición (los primeros Spiderman, el primer Hulk, la trilogia X-man, Daredevil…).

Toda esta suma de nuevos elementos pertenecientes al mundo marvel y a otros corrientes cinematográficos sientan de maravilla a Iron Man 3 y logran para el título la reinvención que toda tercera entrega necesita: el aire fresco proporcionado por un conveniente reciclaje de elementos ajenos (y no tan ajenos). Pero por encima de todo, la carencia de ingenuidad del título que nos ocupa, su renovación estilística mediante fórmulas recicladas, y sobre todo, este despojo de cualquier indicio del estilo New Hollywood de los años setenta hacen que Iron Man 3 se convierta en otro importante ejemplo del Nuevo Cine del Siglo XXI. No se me ocurre forma mejor de inaugurar la etapa abierta por Los Vengadores y sellar la primera multifranquicia de la historia del cine.

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