Star Trek: En la oscuridad – Primer Blockbuster veraniego

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El Nuevo Cine del Siglo XXI es una corriente cinematográfica que se caracteriza sobre todo por presentar un estilo narrativo que se aleja del sello “newhollywoodiense setentero”. No obstante, ambas corrientes comparten un rasgo determinado, presente en la mayor parte del cine de alta calidad. Este rasgo no es otro que la autoría. Por ejemplo, tan reivindicable es la personalidad de Ang Lee en su película La vida de Pi como lo es la de William Friedkin en su film de terror El exorcista; y si queremos ser más quisquillosos, igual de visible es la mano de Christopher Nolan en la trilogía de El caballero oscuro que la de Francis Ford Coppola en la trilogía El padrino. Evidentemente, existen grandes títulos cinematográficos de nula autoría, como también hay productos desechables en el terreno del cine de autor. Pero en cualquier caso, es innegable que una personalidad bien definida es capaz de obrar milagros donde un trabajo académico obraría una catástrofe. Y aquí se encuentra, precisamente, lo interesante de los principales blockbusters programados para este verano, una serie de películas de indiscutible autoría que demuestran que el citado Nuevo Cine del Siglo XXI ha empezado su conquista en el campo veraniego.

Sobra decir que Star Trek: En la oscuridad se encuentra dentro de este colectivo. Y lo más interesante es que, si bien es cierto que la personalidad de J.J. Abrams ha logrado convertir en una pequeña joya un proyecto que hecho de otro modo probablemente rozaría el ridículo, también lo es que el creador de Lost ha llevado a cabo un trabajo muy distinto de lo que suele esperarse de un director al que se denomina “autor”. Me explico. El caso es que la mano de J.J. Abrams se percibe en Star Trek: en la oscuridad no como una tendencia introspectiva destinada a convertir la película en un trabajo personal (como sí podría decirse de El caballero Oscuro, Origen e incluso – mal que me pese – de El hombre de acero) sino mas bien como un ejercicio de convertir en apto para todos los públicos un universo que hasta hace poco tiempo casi podía tacharse de elitista (vamos, un mundo solo apto para los trekis). Es decir, si un director como Christopher Nolan personaliza un universo y unos personajes antaño exclusivamente pertenecientes al imaginario colectivo, J.J. Abrams hace exactamente lo contrario. Una apuesta indudablemente atrevida, especialmente teniendo en cuenta el buen resultado.

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Hablamos de algo parecido a un ejercicio de comercialización bien entendida, un acercamiento de la franquicia al gran público que, a diferencia de buena parte de los blockbusters contemporáneos, no toma a este último por analfabeto. Si por ejemplo en los casos de Piratas del Caribe, Las cronicas de Narnia, A todo gas, Tintín y parecidos el objetivo era hipnotizar al gran público mediante los brincos imposibles de una serie de personajes sin alma, en su último trabajo J.J. Abrams vierte un cariño especial a sus protagonistas para lograr una agradable conexión entre estos y su público. Gracias a ello el gancho comercial ya no se encuentra en la magnitud de los efectos especiales ni en la espectacularidad visual de las aventuras (que las hay y muy bien hechas), sino en un bien despertado interés por descubrir adonde llevarán las experiencias de cada uno. Y una vez expuesto su carisma, J.J. Abrams exprime al máximo su potencial, poniendo a prueba su personalidad y sacando a relucir virtudes y defectos de todos ellos. Pues si uno presta atención, se da cuenta de que cada uno de los personajes experimenta y resuelve su propia crisis personal, contribuyendo de forma discreta al desarrollo de la aventura.

Todo ello y una cuidada contención del uso de los efectos especiales y de los tempos narrativos hacen que las escenas de acción y las aventuras espaciales resulten tremendamente apetitosas. En resumen, J.J. Abrams descubre una nueva y bella forma de manifestar su sello personal que puede resumirse de la siguiente forma: un refinado proceso de comercialización que no entiende el producto comercial como la simplificación de lo complejo sino como la exaltación de lo interesante. Con lo cual podemos decir que estamos ante una de esas películas de aventuras comerciales que hacen que uno pueda hablar de buen cine en medio de una conversación de grupo. Y en cualquier caso, siempre resulta agradable poder compartir la gustosa experiencia de descubrir títulos cinematográficos que no entienden la inhibición como un acto de dejar inconsciente de un porrazo la totalidad de nuestro intelecto.

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Un comentario el “Star Trek: En la oscuridad – Primer Blockbuster veraniego

  1. […] de los (pocos) ejemplos de lo dicho podrían encontrarse en casos como el de J.J. Abrams con su Star Treck: En la oscuridad o Fede Álvarez con su Posesión infernal. No obstante, sí se ha dado el caso de determinados […]

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