Sitges 2014 [ 2 ]

 

Sitges sigue sorprendiendo en todos los sentidos. Una de las curiosidades de la edición presente es su predilección por géneros aparentemente poco relacionados con lo fantástico. Estoy pensando concretamente en el western, categoría a la que se acogen como mínimo cuatro de las películas vistas hasta ahora, dos de ellas a competición oficial y una participante en la Secció Oficial Fantàstic Especial. La primera ya fue mencionado en el artículo anterior: Young Ones. Las tres restantes son The rover, El ardor y Wake in Fright. En resumen, cuatro películas que trasladan el género a un escenario totalmente nuevo.

Si Young Ones se proponía reescribir el western mediante trasladando sus cánones principales a un escenario futurista, El ardor hace exactamente lo mismo pero ésta vez en territorio sudamericano. Lo que Pablo Fendrik se propone (y consigue con notable resultado) es realizar un ejercicio puramente cinematográfico, en donde todos los dispositivos están al servicio de la narrativa: planificación, fotografía y personajes, todo ello cuidado al milímetro para proporcionarnos un entretenimiento digno y elegante. Para hacernos una idea (y salvando las distancias), esta película (producida y protagonizada por un mas que correcto Gael Garcia Bernal) puede ser entendida como un “Sergio Leone rueda en la selva Brasileña”.

En The Rover encontramos un trabajo no tan interesado en estética y la exhibición formal como en la deconstrucción de este personaje hoy en día tan idealizado como es el héroe atormentado: en la película de David Michod, ambientada en Australia, encontramos a un protagonista cuyas duras experiencias no han convertido en un trotamundos sabio y solitario, sino en un simple bagabundo (tal y como el título nos indica) destinado a sembrar destrucción y desesperanza. Una película, además, inteligentemente contenida y reticente a la tentación de convertir la violencia en el típico (y ya cansino) circo de tiros.

Por último tenemos Wake in Fright, esta película recientemente reeditada, décadas después de ser apartada de circulación. Este exquisito trabajo de Ted Kotcheff, tambien ambientado en Australia (¿casualidad?), consiste en un profundo ahondamiento en las entrañas de una “subsociedad” en donde el concepto “civilización” es prácticamente inexistente. Se trata de una películara que se sirve de ciertos cánones propios del western (el forastero que llega a una ciudad en la que es visto como un extraño inquilino) para dibujar un escenario de suciedad y salvajismo pocas veces tan bien plasmado. Y una vez hecho el esquema, Kotcheff nos pregunta: ¿que pasaría si esta vez nuestro héroe decidiera convertirse en uno de ellos en lugar de ser fiel a sus principios?

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