Top 10 [ 2014 ] Un año inconformista

 

10 .- Guardianes de la Galaxia [ Moldeando las reglas ]

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Que el buen cine de aventuras ha vuelto ya no es ninguna novedad. Tal vez sí lo sea esta curiosa forma que ha ido tomando a lo largo de los últimos años, creando una suerte de subdibisión en el terreno del blockbuster. En pocas palabras, lo que hoy en día tenemos en la cartelera son guerras entre marcas. La marca Divergente lucha con esfuerzo para destronar a la marca Los Juegos del hambre, mientras que marcas nuevas (Guerra Mundial Z) y otras recicladas (El Planeta de Los Simios) se rompen los huesos entre sí con la intención de hacerse un hueco. Como una suerte de acto postmoderno, la vieja batalla entre las marcas Star Wars y Star Treck parece resurgir, al tiempo que algunos consideran que este fenómeno todavía puede dar más de sí: dentro de poco esta misma batalla será transferida al terreno del spin of (ya se han anunciado los casos de Spiderman, Harry Potter, Star Wars o Superman).

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Probablemente encontremos el origen de esta situación a principios de milenio, cuando los estrenos de El Señor de los Anillos (ah! Peter Jackson haciendo buen cine, que tiempos…) y Harry Potter causaron un cambio de chip en las expectativas del espectador. En aquel entonces todavía era normal hacer la pregunta: “pero, ¿será una sola película o habrá una para cada libro?” Hasta que de repente, esta inquietud generada por un final inconcluso y la sensación de estado de espera (que se prolongaría el tiempo que tardase en aparecer el siguiente título) se convirtió en una condición casi indispensable para cualquier estreno dirigido al gran público. No tardaron en aparecer los casos de Las crónicas de Narnia, los fracasos de Eragon y La brújula dorada, el más tardío Crepúsculo y las improvisadas continuaciones de películas autoconclusivas, casos de Piratas del Caribe, Paranormal Activity o Saw.

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El resultado de todo ello fue el nacimiento de una subdivisión del “género” blockbuster. Este perdió su condición de cita cinematográfica dirigida a todo el mundo para convertirse en un subproducto perteneciente a una saga determinada con unos fans determinados. Cada franquicia era reservada a un sector concreto. Y como era de esperar, los superhéroes no tardaron en decir la suya: en medio de este campo de batalla, Marvel encontró la forma de servirse del fenómeno para dotar de potencial a sus productos. La compañía empezó a crear su propio universo cinematográfico ofreciendo una serie de estrenos que, siguiendo las reglas del juego, prometían continuación, sólo que protagonizadas por personajes distintos. De esta forma existía la opción de ofrecer en cada título una nueva aventura, al mismo tiempo que esta serviría para avivar y enriquecer el potencial de futuras secuelas.

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De este modo, el selecto grupo de fans del género superheroico ya no acudía únicamente a la cita de su personaje favorito, sino que asistía a todos los estrenos que salieran de los estudios Marvel. Y el hecho de haber conseguido esta unanimidad entre tantísimos fans (cuatro de cada cinco personas siente simpatía al menos por un personaje de Marvel) ofreció a la compañía la oportunidad de ir incluso más allá: producir películas ya no pensadas para el consumo exclusivo de los seguidores (vamos, los “frikis”) sino para el gran público. Y de pronto (especialmente después de la aparición de Joss Whedon) Marvel se convirtió en una productora cuyos trabajos contaban siempre con unos mínimos y sus estrenos adquirieron el carácter de cita obligada, algo semejante a lo que durante años sucedió con Pixar. Guardianes de la Galaxia, por ser una película que se atreve a dejar a un lado todo el universo forjado por Marvel e inventar el suyo propio, y por recuperar la magia del cine de aventuras espaciales de antaño, ha constituido la consagración de esta productora en tanto que Casa de las Ideas Cinematográficas.

9 .- El viento se levanta [ El rechazo de las reglas ]

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Hablando de productoras que desafían el sistema, ahí tenemos el caso de los Estudios Ghibli. Una compañía cinematográfica que apuesta por el pincel en un momento en que el ordenador ha monopolizado la práctica totalidad de la animación. Un director que se despide con un trabajo que rompe las convenciones que normalmente conforman su estilo. Y una película que, aún siendo de dibujos animados, relata un caso muy real, sin servirse de fantasía ni concesiones que hagan más pasajera la historia. Si Guardianes de la Galaxia combatía el sistema aceptando las reglas para moldearlas a su gusto, Hayao Miyazaky se hace a un lado para ejercer su estilo, como el ciudadano que se aparta de la sociedad para vivir tranquilamente en la montaña. Como una suerte de manifestación pacifista, o la humilde presentación de un camino alternativo. Se trata, en definitiva, de El viento se levanta, canto de cisne de uno de los grandes. Una lección de narrativa y una muestra más del bello arte que es el dibujo a mano. Una despedida por la puerta grande en esta poética declaración de amor a la animación, y sobretodo, al cine. El último coletazo de un director que siempre se mostró disconforme con las convenciones.

8 .- Relatos salvajes [ Atentar contra las reglas ]

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Mientras Guardianes de la Galaxia aceptaba las reglas del sistema para luego conducirlo hacia el terreno deseado y El viento se Levanta contemplaba el espectáculo apartado de la metrópolis, Relatos Salvajes optó por un acto mucho más directo, que casi podríamos calificar de escándalo público. Damián Szifrón, que no cuenta con tanta paz interior como James Gunn o Hayao Miyazaky, construyó un producto cuya condición antisistema es palpable desde su esqueleto hasta el acabado final. Respecto a lo primero, se trata de una película abalada por la productora El Deseo, propiedad del niño mimado del cine español Pedro Almodóvar y su hermano Agustín. En todo caso, una productora independiente dotada de una moral poco convencional y que en ocasiones (pocas) socorre proyectos de alto potencial.

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Además, hablamos de una película de relatos autoconclusivos y argumentalmente no relacionados. Nada de historias cruzadas, puntos de vista variados o personajes de un mismo universo. Se trata pura y llanamente de una película formada por seis historias independientes. Un punto de partida muy valiente y hoy en día nada frecuente. Pero es en el acabado final donde encontramos el aspecto antisistema más evidente de la película. Así como en los casos de Guardianes de la Galaxia y El viento se levanta hablábamos de películas cuyo valor inconformista se daba por elementos ajenos al arco argumental, en Relatos Salvajes encontramos una película cuyo argumento ataca directamente al corazón del sistema.

Ya no se trata (solamente) de una película que combata el sistema presentando un formato que difiere del convencional, o que se aleje de los estilos preestablecidos y desafíe las reglas del contexto actual. Se trata de un ataque mucho más directo, pues estamos ante un producto que carga en voz alta contra todo lo mencionado, sin tapujos, manifestando una clara voluntad de cambio. De ahí que los personajes que protagonizan Relatos Salvajes sean personas corrientes, que sencillamente están hasta las narices de todo. Personajes de los que Szifrón se sirve, aprovechando que se encuentra en el terreno de la ficción, para realizar toda una serie de actos vandálicos, abrir en canal las convenciones preestablecidas y llevar al límite hasta convertirla en caricatura la ridiculez que impera en la sociedad de hoy en día.

7.- Magical Girl [ El porque de las reglas ]

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Cargar contra el sistema y la estupidez humana en clave cómica es una cosa. Otra muy distinta es dirigir la mirada hacia la parte más oscura de la psique humana, sin usar de escudo la sociedad en tanto que madre de todos los males. De hecho, es probable que la película de Carlos Bermut nos haga tener ciertas dudas sobre si la sociedad es en realidad responsable o resultado del egoísmo humano. Sea como fuere, los personajes de Magical Girl tienen suficiente con ellos mismos para ponernos los pelos de punta. Se trata de una película profunda y filosófica, que nos habla del amor, del egoísmo, de la ética y de la incomprensible complejidad de la mente. Así como el trabajo de Damián Szifrón consistía en una gamberrada que atentaba físicamente contra aspectos tangibles, la película de Carlos Bermut cuenta con una violencia mucho más bestial por el hecho de ser casi imperceptible.

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Pues hablamos de esta violencia que da vueltas por nuestro subconsciente, a la espera de ser despertada por algún estímulo externo (como les pasa a los personajes que protagonizan la película). Nuevamente estamos ante un trabajo abalado por una productora independiente (Aquí y allí films) y también (curiosamente) respaldada por Pedro Almodóvar, quien la definió como “la gran revelación del cine español en lo que va de siglo”. Bueno, más allá de lo que opine dicho sujeto, desde mi punto de vista no cabe duda de que la película de Bermut se alza como la vencedora en el campo de juego español, por ser la más perversa, completa y compleja. Por darnos, a fin de cuentas, esta mirada autocrítica que tantos años hace que España (no solo su cine) necesita, en una suerte de radiografía psicológica digna de un diagnóstico de Hanibal Lécter. Una de las propuestas cinematográficas más interesantes del año.

6.- Omar [ Lo que hay detrás de las reglas ]

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No obstante, todas las películas mencionadas forman parte de una pequeña élite cinematográfica. Una élite en la que tienen cabida ciertos actos reivindicativos, como proponer reformas para el sistema (Guardianes de la Galaxia), exiliarse (El viento se levanta), atentar contra dicho sistema (Relatos Salvajes) o proponer un ejercicio introspectivo hacia la psique humana (Magical Girl). Actos reivindicativos que sin embargo se hacen desde una premisa ficticia, es decir, buscando la evasión intelectual del espectador (aun pudiendo ser propuestas muy profundas). Pues en realidad hablamos de películas hechas por aquellos que, más cómodamente o menos, disfrutan de un estado del bienestar. Todo ello puede resumirse en un hecho: las películas mencionadas proceden de este colectivo llamado Países del Norte.

Omar...

La cosa cambia cuando nos adentramos a los Países del Sur, es decir, aquellos países cuya pobreza permite a los del norte disfrutar del estado del bienestar. De hecho, en el caso de Omar encontramos la viva imagen de la subordinación a la que están sometidos los primeros por parte de los segundos. Por eso se trata de una película cruda, realista, sin adornos y prácticamente carente de humor. Ya no estamos ante un pasatiempo provisto de un mensaje intelectual, ni de una crítica satírica dirigida a un sistema corrupto. Estamos ante una realidad escalofriante, plasmada de forma seria y sin concesiones. Ahora hemos levantado la alfombra para descubrir el suelo que sostiene nuestra existencia. O dicho de otro modo, lo que ahora contemplamos son los cimientos del sistema corrupto anteriormente mencionado.

Pero el cuarto trabajo de Hany Habu-Assad no es tan solo un excelente retrato de una realidad alarmante. Es, ante todo, una excelente película. En primer lugar por la sorprendente fluidez con que cuenta a pesar de su carácter dramático. Por otra, porque a Omar no le sobra un solo gramo de dramatización. Es decir, los hechos se dan de forma creíble y sin grandilocuencia, pesadumbre ni efectismo. En este aspecto, la ausencia de música ayuda notablemente a que el contexto en donde se dan los hechos vaya dibujándose de forma natural. Como si Habu-Assad se hubiese propuesto despojar de ingredientes innecesarios su película, para lograr algo así como un producto en donde los elementos decorativos que distorsionan la realidad son inexistentes. A fin de cuentas, ya no estamos en los Países del Norte.

5 .- El pasado [ La dudosa eficacia de las reglas ]

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No menos desalentadora resulta la experiencia invertida, es decir, cuando los habitantes de los países del sur deciden hacernos una visita. Ahí tenemos el ejemplo de El pasado, una película que muy bien podría definirse como “cuando uno se deja contaminar por el veneno occidental”. Como si contempláramos una serie de personajes que de pronto se ve obligada a respirar un aire para el que sus pulmones no están preparados. Pues en realidad lo que hace Asghar Farhadi es usar a la familia iraní que protagoniza la película como una suerte de cucharón destinado a remover todos los elementos de la sociedad occidental, haciendo que aflore toda su podredumbre. Y allí es donde encontramos la cara oculta de occidente, normalmente camuflada mediante parches y adornos, muy parecidos a los que (no) se echan de menos en la película Omar.

El pasado

De algún modo, pues, la película de Farhadi viene a recordarnos que este maltrato que ejercemos a los países del sur no queda enterrado. Pues detrás del (ficticio) estado de bienestar en el que vivimos se esconde un malestar mucho más profundo, fuertemente arraigado a una base social muy mal construida. Esta vez no denunciamos el aspecto corrupto de un sistema, o al menos no como lo hacía la película Relatos Salvajes. Pues ya no hablamos de su incompetencia, carencia de recursos, de su frivolidad o de sus intereses delictivos. Hablamos de cómo todo aquello que sirve de soporte para dicho sistema (la sociedad tal y como la conocemos) deja aflorar su olor a podrido, convirtiéndose en el aire que respiran a diario las familias occidentales y traduciéndose en problemas y malentendidos convivenciales.

4.- Her [ El futuro que nos ofrecen estas reglas ]

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Y entonces llega la inevitable pregunta: ¿hacia qué futuro nos dirigimos? Hacia uno no muy prometedor si debemos creer a Spike Jonze. Her, su última película, nos habla de un futuro en el que los conflictos expuestos en El pasado han quedad olvidados… por el simple hecho de que la comunicación verbal casi ha dejado de existir. Todos los bienes tangibles están al alcance de la mano, mientras que el apartado emocional ha quedado soterrado por la estética de aquello que nos rodea. Como si ahora existiera un brutal desequilibrio entre el apartado emocional y el material (en una balanza en donde el segundo soporta todo el peso).

Estamos ante una película que puede entenderse como la evolución natural que seguirá la sociedad si las aptitudes mostradas en El pasado no cambian. Una evolución que pasa por el estilo de vida de las personas, por el tipo de relaciones que tienen entre sí y especialmente por la forma de gestionar estos impulso hormonales que llamamos amor. Y lo que encontramos es un conjunto de personas que viven encerradas, algunas físicamente en sus casas, otras mentalmente en un monitor, la mayoría las dos cosas… Pues esta tendencia materialista del estilo occidental nos ha llevado a resolver que la forma más económica de prosperar es eliminar la comunicación.

Her

Aún así, Spike Jonze no pierde la esperanza. Pues una de las mayores virtudes de la película es su gran capacidad por transmitir aquella sensación agridulce, que nos entristece pero al mismo tiempo nos invita a creer que podemos formar parte de la solución. Pues si Her deja algo claro es que el apartado emocional no puede desaparecer tan fácilmente, como tampoco el amor puede ser destruido así como así. Incluso en un futuro distópico como este, aun existe la posibilidad de reconstruir nuestro mundo, empezando por recuperar el contacto humano y reivindicar el valor de las relaciones (especialmente las de amistad).

3 .- Mommy [ Las reglas de la educación ]

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Esta misma teoría sirve de premisa para la película de Xavier Dolan, Mommy. En ella, el joven prodigio canadiense nos presenta una enfermiza relación entre madre e hijo, ambientada en un futuro en el que uno puede ingresar a sus hijos en un centro educativo en caso de no sentirse capacitados para ser padre / madre. Esta escalofriante y conmovedora historia de amor nos habla de la brutal necesidad de afecto que tienen las personas. El mensaje es claro: por más leyes o ayudas alternativas que se nos ofrezcan, el cariño es una necesidad insustituible. De ahí que el director nos presente a dos personajes tan radicalmente incompatibles: este contraste sirve precisamente para reforzar la teoría; pues a pesar de su incapacidad por convivir pacíficamente, el uno necesita el afecto del otro. Cómo una película protagonizada por personajes tan detestables logra transmitir tantas emociones es un misterio que el director se guarda de rebelar.

Pero Mommy también nos habla de muchas otras cosas, como por ejemplo, de la educación. Y lo hace con la mayor dureza imaginable. Para Dolan, el afecto, precisamente por ser una necesidad inextirpable, fácilmente puede convertirse en un obstáculo ante la dura tarea que es educar. Un obstáculo que en el peor de los casos conduce a la sobreprotección, dando a lugar un ser vivo carente de autocontrol y autodeterminación. En Her encontrábamos a una sociedad contaminada, que había perdido la capacidad de transmitir sus emociones sin hacerlo de forma malsana. En Mommy podemos ver cómo esta situación repercute en la educación, dando como resultado que los hijos de dicha sociedad son seres vivos que se asemejan más a bestias salvaje que a personas. Pero incluso entonces, nos dice Dolan, la respuesta sigue estando en las relaciones, y especialmente en el amor. Como si todo tipo de corrupción naciera, de un modo u otro, de la falta de afecto.

2 .- Dos días, una noche [ Plantar cara a las reglas ]

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… y finamente alguien se atreve a plantear soluciones. Tal vez no soluciones a nivel global, pero sí a nivel personal (no debemos olvidar que la revolución empieza en uno mismo). Para exponer su tesis, Jean-Pierre y Luc Dardene (como siempre desde Bélgica, y evidentemente situados en el presente) escogen como protagonista una de las víctimas de la ya archiconocida crisis financiera. Y lejos de proponer fórmulas milagrosas, nos inyectan una oportuna dosis de optimismo mediante una profunda reflexión que abarca temas tan universales como la amistad, la depresión, el matrimonio, el trabajo y la crisis. Con ello consiguen una espléndida película cuya mayor virtud es una perfecta combinación entre inconformismo y optimismo.

Porqué Dos días y una noche es, sin duda alguna, una película reivindicativa. Lo que pasa es que a parte de la evidente (y necesaria) denuncia que realiza, también hace un llamamiento a la solidaridad, al compañerismo, a la amistad y sobre todo a la lucha individual; no tanto en calidad de militante como en favor del crecimiento personal (dos cosas que, por otra parte, bien pueden ir de la mano). Por eso me parece acertado decir que la nueva película de los veteranos directores belgas es ante todo una película muy humana. Tanto por su mensaje solidario como por su capacidad para plasmar los aspectos más perversos de las personas pero también su cara más solidaria (o lo que es lo mismo, lo mejor y lo peor de la gente).

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En todo caso, estamos ante una película contada con absoluta neutralidad, dirigida mediante imperceptibles (aunque bellísimos) planos secuencia, protagonizada por espléndidos actores y construida (argumentalmente hablando) mediante diversas (y profundísimas) disecciones de personajes, todas ellas convenientemente organizadas. Es decir, se trata de una película excelente a nivel formal, interpretativo y argumental; y por si fuera poco, dotada de una tesis claramente progresista. Vamos, un trabajo al que no se le puede pedir más. En resumen, estamos ante una película que finalmente ha dado con la fórmula perfecta para manifestar el descontento social sin renunciar al placer de vivir.

1 .- Boyhood [ Hacer uno mismo sus propias reglas ]

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Desde norteAmérica, Marvel despliega sus superpoderes para proporcionar entretenimiento a todos los públicos, sin discriminación. En Japón descubrimos la sabiduría oriental, partidaria de una separación pacifista. Desde surAmérica, Damián Szifrón escoge la comedia como vehículo para atentar contra el sistema, mientras que sus vecinos españoles plantean un ejercicio de introspección personal. Desde palestina se nos cuenta que el mal estado de las cosas tiene una explicación mucho más tangible, al tiempo que Francia da soporte a esta teoría ofreciendo una muestra de las consecuencias indirectas que tiene esta máquina de generar pobreza que es occidente. De vuelta a Estados Unidos, ahora en un terreno independiente, echamos un vistazo al futuro que nos espera, que al parecer carecerá de manifestaciones de amor; algo que según Canadá derivará en una educación destructiva. Son los belgas los que nos plantean una solución: el crecimiento personal es una medicina capaz de curar casi todos los males.

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Boyhood nos ofrece una aventura emotiva y emocionante destinada a todos los públicos, algo en cierto modo parecido a lo que se propone Guardianes de la Galaxia. Además y siguiendo el consejo de El viento se levanta, esta producción ha sido llevada a cabo en terreno independiente, es decir, ajena al sistema. Si Relatos Salvajes hacía una apuesta arriesgada en cuanto al formato por tratarse de una película formada por 6 historias independientes, Boyhood presenta un formato claramente rompedor por tratarse de una película rodada durante 12 años. Por otra parte, también se trata de una película que rompe convenciones, pues lejos de apelar a la familia feliz, nos presenta a una madre soltera que únicamente con la fuerza de la experiencia aprende a ejercer como tal; al tiempo que el padre, ausente pero igualmente persona, hace lo propio con su vida. Un mensaje tan rompedor como que las buenas personas no nacen, sino que se construyen. Un proceso que los personajes, advertidos por Magical Girl, realizan mediante un proceso introspectivo.

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Este proceso puede traducirse como una especie de aprendizaje que está al abasto de todo el mundo, países del sur incluidos (faltaría más). Reflexión que Linkleter lleva a cabo mediante la presentación de un personaje suramericano al que la protagonista anima a superarse, dando así una pequeña muestra del maltrato que dichos países reciben por parte de los del norte (como se nos explica en Omar): se trata de un trabajador de obras, uno de los pocos oficios que los occidentales “reservan” a los inmigrantes. Respecto a las relaciones malsanas de las que se nos habló en El pasado, consecuencia (como dijimos) de un sistema en plena putrefacción, Boyhood plantea una eficaz medicina: cortar por lo sano; pero sin rencores, culpabilidad y siempre evitando la suculenta tentación de hurgar en la herida. Solo haciéndolo de este modo y preservando el amor y la amistad lograremos evitar que las emociones caigan en el olvido como en Her. Pues en realidad, nos dice Linklater, el futuro depende de nosotros.

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… o al menos así es en última instancia. Y con ello volvemos a la importancia de la educación, no tanto en términos disciplinarios (que hasta cierto punto también) como concernientes al respeto y al amor. Recordemos que los dos protagonistas de la película siempre contaron con el soporte y el amor incondicional de su madre, ejercido de forma natural y nada mal sana. Pues el personaje de Patricia Arquete, que probablemente visionó Mommy en su tiempo libre, cuenta con una virtud que compensa su inexperiencia: la capacidad de no confundir el amor maternal con el consentimiento. Es gracias a ello que, llegados a la adolescencia, sus hijos tienen la capacidad de luchar por sus proyectos, aprendiendo a creer en ellos mismos como hiciera Marion Cotillard en Dos días, una noche. De modo que, por ser probablemente la película más completa que las salas de cine hayan exhibido este año, Boyhood se levanta como el mayor descubrimiento cinematográfico del 2014.

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Introducción al Top 10 [ 2014 ] …

Grand Hotel Budapest

El cine del este último año, 2014, se ha caracterizado sobre todo por su particular rechazo a lo convencional. Por una parte, nos ha traído un buen número de productos cuya situación genérica es difícil de definir, al mismo tiempo que la mayor parte de los productos de calidad corresponden a un tipo de cine poco afín a las tendencias masivas. Pensemos en el caso americano. Películas como Grand Hotel Budapest, Frances Ha, Seguridad no Garantizada o Las Vidas de Grace han sido algunas de las que se han alzado como las grandes sorpresas del año; todas muy personales y ninguna de ellas afín a las reglas de género alguno. Siguiendo aún en el terreno independiente, tenemos todavía los casos de delicias como El amor es extraño, El sueño de Ellis, La entrega o la vencedora del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges 2014, Orígenes. Nuevamente, películas con una personalidad muy particular, pertenecientes a un estilo muy alejado del sello “familiar”.

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Otra característica del cine e este último año, siguiendo en terreno americano pero centrándonos ahora en un terreno más comercial, ha sido el frecuente desencanto que ha despertado hacia proyectos ansiadamente esperados para luego sorprender (sin apenas dar respiro) con películas relativamente poco esperadas. Pensemos en cuan rápido quedamos anonadados ante Philomena tras sufrir la decepción de Monuments Men, o lo rápidamente que La gran estafa Americana tapó la descafeinada Mandela: del mito al hombre. Recordemos también cómo al mismo tiempo que películas como Interstellar, Noe o Perdida (siendo estas últimas, a pesar de todo, un buen ejemplo de cine de calidad) recibían una aceptación algo más fría de lo que cabía esperar, títulos como Robocop, El origen del Planeta de los Símios o El hombre más buscado se alzaban como algunas de las revelaciones más imprevisibles de la temporada.

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En el terreno de los géneros, casi no hace falta decir que los superhéroes han logrado mantener su posición como protagonistas principales de la función. Este hecho se ha traducido en que el blokbuster de hoy ha dejado de ser el clásico estreno al que acude todo tipo de público para convertirse en un producto que busca el éxito en un sector muy determinado (es decir, el freak). En todo caso, gracias a este hecho hemos podido disfrutar de piezas tan frenéticas como Capitán América: El soldado del invierno, o tan agridulces como Spiderman 2: El poder del electro; y también de algunas tan perfectamente redondas como X-men: Días del futuro pasado. Tan prolífico se ha mostrado este género en el año presente que incluso se ha permitido hacer su propia incursión en el terreno animado, con la muy simpática (si bien no perfecta) Big Hero 6. Cabe decir también que además este año hemos sido sorprendidos por una inesperadamente acertada incursión en el terreno terrorífico, de la mano de la muy inquietante Líbranos del mal.

En el terreno autoral, ha habido espacio para la redención, la confirmación y también un pequeño hueco para el clásico autor que sigue en su linea. En el primer apartado encontramos los casos de Martin Scorsese con El lobo de Wall Street, y también, al menos desde mi punto de vista, a Tim Burton con Big Eyes. En el segundo apartado encontramos el caso de Alexander Payne con su espléndida Nebraska, y en el tercero al incansable Woody Allen con la muy entretenida Magia a la luz de la luna. Cabe reivindicar además el inesperado debut de Stuart Blumberg, guionista de películas como Los chicos están bien o Más que amigos, que nos ha obsequiado con la entrañable Amor sin control, esta vez en calidad de director.

el lobo de wall street

Ahí lo tenemos, pues. Un año en el que los mejores trabajos han sido reservados para un sector que casi podríamos calificar de elitista, las expectativas han sido correspondidas por estrenos poco esperados y el género predominante ha reescrito los valores del blockbuster. Pero no corramos tanto. Todo lo mencionado se refiere exclusivamente al cine norteamericano. Bien, pues. Antes de dictaminar sentencias, hagamos un pequeño recorrido por el resto de continentes, empezando por el obligado descenso hacia Sudamérica.

En este territorio caben destacar sobre todo cuatro títulos, uno de los cuales me reservo de mencionar para el Top 10 de 2014. Por lo que respecta a los otros tres, el primero nos llega de Venezuela y se alzó en 2013 como vencedor del Festival de Cine de San Sebastián. Estoy hablando de Pelo Malo, excelente reflexión sobre los lazos familiares dispuesta a desmentir el mito del amor materno incondicional. Por otra parte, los que acudieron a la cita del Festival de Cinema Fantàstic de Sitges 2014 pudieron disfrutar de El Ardor, elegante reivindicación de los códigos del western clásico producida y protagonizada por Gael García Bernal; de procedencia argentina. Por último tenemos Luna en Brasil, entrañable retrato de la historia de amor entre la poetisa Elisabeth Bishop y la arquitecta Lota de Marcedo Soares.

pelo malo

Como en todos los años, la cosecha europea ha sido abundante. Lo inesperado ha sido que España completara el ciclo habiendo dado a luz a tantos productos tan estimulantes, hasta el punto de que cada una de las cinco competidoras para los Goya 2015 constituye cuando menos un trabajo muy competente. Premios aparte, está el caso de Carmina y Amén, excelente continuación de Carmina o revienta en donde Paco León ha sorprendido por su capacidad de retratar a personajes tan complejos, así como también por su inesperado dominio del humor negro. Otra sorpresa ha sido 10.000 km, interesante reflexión sobre las relaciones de pareja que destaca por su sorprendente puesta en escena (hablamos, claro está, del tan comentado plano secuencia inicial y de la construcción de la historia mediante breves capturas de conversaciones vía web-cam).

Siguiendo en el terreno del autor independiente, cabe reivindicar esta suerte de renacimiento que ha vivido Jaime Rosales con la muy decente Hermosa Juventud, duro retrato del mundo de la adolescencia. Si bien es cierto que el director valenciano no ha logrado la brillantez de sus dos primeros trabajos (a saber, Las horas del día y La Soledad), sí ha conseguido el necesario saneamiento que su estilo estaba pidiendo a gritos, ahora más sincero y menos pretencioso. Dentro de un apartado ya más comercial, han destacado sobre todo dos películas, vencedoras en el hito de conseguir la mezcla adecuada entre entretenimiento y denuncia. Casi huelga decir que me refiero a El niño y La Isla mínima, trabajos (si bien no perfectos) que han sido capaces de ganarse el respeto de público y crítica, ofreciendo una interesante renovación en el terreno del thriller.

carmina y amén

También ha sido un buen año para los ingleses, quienes nos han sorprendido, por ejemplo, con las muy particulares revisiones genéricas que son Sólo los amantes sobreviven y Locke; la primera en el terreno vampírico y la segunda en el campo del thriller. Tenemos también la ya citada Philomena (una de aquellas producciones tan difíciles de catalogar a un único territorio), película que cuando menos ha valido el tan esperado resurgimiento del talentoso director Stephen Frears. Mención aparte merece la espléndida Mr. Turner, exquisita película de época (hermosa fotografía, hipnótico tempo pausado y brillantes interpretaciones) que retrata los últimos años de vida del pintor y que supone la consagración del excelente (a día de hoy ya podemos decirlo) autor inglés Mike Leigh.

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No tan abundante ha sido al producción de los vecinos irlandeses, si bien sí nos han traído al menos dos títulos considerablemente entretenidos, cada uno defendiendo su propio género. Empezando por el primero, es curioso que las dos producciones más significativas que nos han llegado en los últimos años dentro del género vampírico procedan de territorios tan cercanos, siendo la primera la ya citada Sólo los amantes sobreviven (inglesa) y la segunda la irlandesa Byzantium. Esta última constituye la segunda incursión de Neil Jordan en el género, de la que ha resultado una pieza que se sirve de la clásica fórmula de combinar historia de amor con relato terrorífico. Tenemos también el caso de la comedia romántica Amor en su punto, una película ligera y sin pretensiones que logra sin problemas su propósito: divertirnos durante su escasa hora y media de duración.

Otra sorpresa del año 2014 ha sido el reducido número de títulos significativos que nos ha ofrecido el cine francés. Lejos de las rompedoras propuestas que poblaron la cartelera francesa durante los últimos dos años (La vida de Addelle, El nombre, De óxido y hueso, En la habitación, Holly Motors) este año hemos tenido que conformarnos con un par de títulos importantes y constantes intentos de hacernos reír con resultados más bien mediocres. Entre lo más significativo tenemos La sal de la tierra, interesante documental sobre el fotógrafo Sebastiâo Delgado a cargo del director alemán Wim Wenders, y Joven y bonita, curioso acercamiento al mundo de la prostitución de la mano de François Ozon. Un descubrimiento interesante ha sido el de Cédric Jiménez con su segunda película, La French, dinámico adentramiento al mundo del narcotráfico.

Alemania e Italia también han tenido algo que decir, la primera de ellas con dos interesantísimos ejercicios autorales, siendo Oh boy! probablemente el más llamativo. Se trata de un excelente retrato de la sociedad alemana contemporánea que tiene como eje argumental las bajas expectativas que predominan en el sector juvenil. El otro lleva por título Dos vidas, cuenta con la participación de la veterana Liv Ulman y nos obliga a recordar, empleando el género del thriller para ello, cuan necesaria es todavía hoy la memoria histórica. Respecto a Italia, el país que recientemente nos sorprendió con la maravillosa La gran belleza sigue dinamitando convenciones, esta vez con la muy divertida (y ágil) sátira política Viva la libertá; protagonizada nuevamente por el grandísimo actor (ya podemos decirlo) que es Toni Servillo.

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Lamentablemente, las películas ajenas a la producción europea y norteamericana todavía escasean en nuestra cartelera. Por eso es tan necesario reivindicar la grandiosidad de obras como Winter Sleep, película turca que se levantó como ganadora en el pasado Festival de Cannes y que merece ser recordada como una de las mejores películas del año; o Fish and Cat, excelente slasher iraní que roza la obra maestra, rodado en un único plano secuencia (y con ello me refiero a un AUTÉNTICO plano secuencia) del que solo pudimos disfrutar algunos de los que asistimos al Festival de Cinema Fantàstic de Sitges 2014. Cabe destacar, además, dos entretenidas producciones surcoreanas, a saber, New World y Snowpiercer, perfectos ejemplos de aquellas pequeñas joyas que alegran nuestro paladar cinéfilo cuando la cartelera parece vacía.

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Por último, remarcar una serie de películas que se han encargado de dar clausura al año 2014, este pequeño colectivo de “sorpresas de última hora” mayoritariamente llegadas a España el 2015 pero estrenadas en sus respectivos países durante el año anterior. Son los casos de las americanas Whiplash, Birdman y Corazones de acero, tres películas redondas y competentes que pronostican un buen comienzo de año. Caso semejante es el de Leviathán, deliciosa producción rusa tan interesada en retratar personajes complejos cómo en denunciar una situación política altamente alarmante. Por último tenemos a la española Los Fenómenos, último coletazo de este colectivo de películas españolas de alta calidad que por fortuna ha predominado en la cartelera cinéfila española de este prolífico (y muy particular) año que ha sido 2014.

El 10º círculo (Juan Carlos Sánchez Martínez)

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La pregunta que más frecuentemente surge en las reflexiones sobre la opera prima de Juan Carlos Sánchez es en realidad una de las preguntas más absurdas que un servidor pueda imaginarse. Hablo de esta insistencia de asignar a un producto un género determinado. ¿Estamos ante un thriller? ¿Una novela de misterio? ¿De aventuras? ¿Un ejercicio que entremezcla diversos géneros? Se me ocurren dos respuestas para este (innecesario) enigma. La primera, dirigida a los partidarios de la simplificación, es que El 10º círculo no es otra cosa que pura fantasía. Olvidemos por un momento esta hiperfracmentación a la que hemos llegado, estas cualificaciones subgenéricas que tan fácilmente nos sacamos de la manga; olvidemos, en fin, esta necesidad de nombrar cada uno de los rasgos que podamos identificar en una obra. Pues la novela de Sánchez no se preocupa por estos detalles: sencillamente pretende ofrecernos una experiencia inolvidable, y lo consigue gracias al hecho de beber de múltiples fuentes (no solo literarias), logrando así su propio sello. En todo caso, estamos ante una obra que parte de una premisa claramente fantástica, y la forma más sincera de definir este hecho es llamarlo “fantasía”. Fin de la discusión.

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La segunda respuesta, dirigida a aquellos cuyo insomnio no dependa de encontrar respuestas reduccionistas, es que El 10º Círculo pertenece a su propio género. Por el simple hecho de que Juan Carlos Sánchez no se casa con nadie. Cuando la situación lo requiere, su novela es cómica, y cuando la escena lo precisa, su narrativa adquiere un tono más trascendente; del mismo modo que cuando la complejidad del argumento aumenta, el estilo del joven escritor se convierte con toda tranquilidad en un festival de múltiples referencias, que aúna terror, romanticismo y acción (por citar unas pocas). Y lo mejor de todo es que este refrito de estilos no obstruye en absoluto la ligereza de su lectura, sino que la dota de una personalidad compacta y de claras intenciones. Vamos, puro entretenimiento; y también (¿por qué no?), pura literatura. De modo que, más que buscar respuestas en todo lo mencionado, sirva ello como una garantía para abrir el libro sin temor, relajarnos y disfrutar de una opera prima que tanto tiene que ofrecernos. Con ello tendremos suficiente.

diablillos

Lo que encontraremos entonces será una muy entretenida novela que, a pesar de ser la primera se su autor, desborda seguridad en cada una de las palabras y está dotada de una estructura cuidadosamente esquematizada, así como también de esta clase de fuerza que tan solo encontramos en el autor que verdaderamente tiene algo que contar. Encontraremos también, digámoslo todo, algún que otro bache en el camino, como no podría ser de otro modo teniendo en cuenta que se trata de una ópera prima. Uno de ellos es este posicionamiento a veces demasiado evidente por parte del escritor: en ciertos momentos se tiene la sensación de que todo lo ocurrido responde a una especie justicia universal. Es decir, parece que exista alrededor de los personajes una especie de aura encargada de definir la posición en que estos se encuentran, que solo puede ser una de dos: la de “buenos” o la de “malos”. Un aura que, en definitiva, abala u condena sus acciones en función de la posición en que se encuentren. Se trata, a pesar de todo, de un detalle algo molesto, sí, pero solo en momentos puntuales. Cabe decir, además, que dadas las múltiples virtudes que el libro contiene, no resulta nada difícil hacer una pequeña concesión.

su vida

En cualquier caso, estamos ante una novela de lectura obligada para todo amante de la literatura fantástica o sencillamente de la distracción bien entendida. Pues no hay en El 10º círculo momento que no nos invite a seguir leyendo, capítulo que nos deje indiferente… como no habrá pausa que hagamos una vez empezada la lectura en que no cerremos el libro calculando mentalmente en qué momento podremos volver a abrirlo.

Sitges 2014 [ 2 ]

 

Sitges sigue sorprendiendo en todos los sentidos. Una de las curiosidades de la edición presente es su predilección por géneros aparentemente poco relacionados con lo fantástico. Estoy pensando concretamente en el western, categoría a la que se acogen como mínimo cuatro de las películas vistas hasta ahora, dos de ellas a competición oficial y una participante en la Secció Oficial Fantàstic Especial. La primera ya fue mencionado en el artículo anterior: Young Ones. Las tres restantes son The rover, El ardor y Wake in Fright. En resumen, cuatro películas que trasladan el género a un escenario totalmente nuevo.

Si Young Ones se proponía reescribir el western mediante trasladando sus cánones principales a un escenario futurista, El ardor hace exactamente lo mismo pero ésta vez en territorio sudamericano. Lo que Pablo Fendrik se propone (y consigue con notable resultado) es realizar un ejercicio puramente cinematográfico, en donde todos los dispositivos están al servicio de la narrativa: planificación, fotografía y personajes, todo ello cuidado al milímetro para proporcionarnos un entretenimiento digno y elegante. Para hacernos una idea (y salvando las distancias), esta película (producida y protagonizada por un mas que correcto Gael Garcia Bernal) puede ser entendida como un “Sergio Leone rueda en la selva Brasileña”.

En The Rover encontramos un trabajo no tan interesado en estética y la exhibición formal como en la deconstrucción de este personaje hoy en día tan idealizado como es el héroe atormentado: en la película de David Michod, ambientada en Australia, encontramos a un protagonista cuyas duras experiencias no han convertido en un trotamundos sabio y solitario, sino en un simple bagabundo (tal y como el título nos indica) destinado a sembrar destrucción y desesperanza. Una película, además, inteligentemente contenida y reticente a la tentación de convertir la violencia en el típico (y ya cansino) circo de tiros.

Por último tenemos Wake in Fright, esta película recientemente reeditada, décadas después de ser apartada de circulación. Este exquisito trabajo de Ted Kotcheff, tambien ambientado en Australia (¿casualidad?), consiste en un profundo ahondamiento en las entrañas de una “subsociedad” en donde el concepto “civilización” es prácticamente inexistente. Se trata de una películara que se sirve de ciertos cánones propios del western (el forastero que llega a una ciudad en la que es visto como un extraño inquilino) para dibujar un escenario de suciedad y salvajismo pocas veces tan bien plasmado. Y una vez hecho el esquema, Kotcheff nos pregunta: ¿que pasaría si esta vez nuestro héroe decidiera convertirse en uno de ellos en lugar de ser fiel a sus principios?

Sitges 2014 [ 1 ]

PEL·LÍCULAS QUE HAN CONQUISTADO AL PÚBLICO

the guest

Como era de esperar, no están faltando sorpresas ni decepciones en la 47 edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Sin duda la película que más aplausos ha cosechado hasta ahora ha sido The Guest, último trabajo del realizador Adam Wingard, ya muy apreciado por los fans del slasher gracias a su anterior trabajo, Tú eres el siguiente. En su nueva película encontramos un experimento que mezcla drama familiar, acción y thriller, con puntuales salpicaduras de gore. Una película de guión simplista y compuesta por una elegante dirección, cuyo fondo no pasa del entretenimiento más básico, hecho que para el público funciona las veces como ventaja y desventaja (un servidor toma parte a favor de la segunda opción).

young-ones

Tampoco le fue nada mal al segundo trabajo de Jake Paltrow, Young Ones, una película cuyo género es el resultado de una clara intención por parte del director (y no al revés, como a menudo sucede en el género que abarca dicho film). En un futuro no muy lejano, una familia se ve condenada a la pobreza al decidir defender de forma incondicional unas tierras adquiridas por herencia, terreno devastado por la sequía pero prolífico en sus buenos momentos. Esta premisa da como resultado un entretenido western futurista, plagado de aciertos y nada sobrecargado, realizado con honradez, sin pretensiones y claras influencias leonianas y tarantinianas.

LO MEJOR HASTA AHORA

Sin duda, lo mejor que hemos visto por el momento es la película austríaca Goodnight Mommy. Puedo decir sin pensarlo que es la única película de cuya proyección he salido sin encontrarle ningún defecto. Se trata de un trabajo frio y perverso, sin duda heredera de lo mejor de este genio europeo que es Michael Haneke. Tan fría como directa, la película nos narra la historia de una familia compuesta por una madre y sus dos hijos, la primera recién salida de una operación de cirugía estética poco después de vivir la más terrible experiencia imaginable para una madre. La dura situación en que se encuentran lleva a los dos pequeños a empezar a sospechar que la mujer que vive con ellos no es en realidad su madre, hecho que conducirá la película hacia un terreno terrorífico, no tanto por lo que vemos como por el trágico fondo de lo que se nos está contando. Dirigida con maestría y contención, sin ningún momento excesivo y siempre con un crudísimo realismo.

Goodnight-Mommy

El nuevo trabajo de Quentin Dupieux es, como siempre, radicalmente personal. El director francés nos invita a una particular comedia de enredos que apela al humor del absurdo y que logra una extraña coherencia en esta caótica incoherencia que es Réalité. Plagada de momentos desternillantes y dirigida con una asombrosa agilidad, esta pequeña joya del cine francés logra un objetivo casi imposible: ser al mismo tiempo un delicioso divertimento y una reflexión personal y trascendente sobre la humanidad y la existencia. Ligera en las formas y densa en el contenido.

Muy reivindicable es también el último trabajo de Jonatham Glazer, Under the Skin, quien ya demostrara su talento diez años atrás con la brillante Reencarnación. Esta vez nos habla de la experiencia de un extraterrestre que se alimenta del alma de los seres humanos, todo ello narrado con solidez, tranquilidad y una elegancia digna del mismísimo Stanley Kubrick. Película de ritmo pausado que apela a la reiteración, que reflexiona sobre la condición humana y plantea un discurso filosófico sobre el existencialismo de una puesta en escena envidiable.

under the skin

Tres años después de conquistar el festival con Otra tierra, Mike Cahill vuelve a hablarnos de la superación de las experiencias traumáticas apelando a un acto de fe hacia una esperanza intangible. En I Origins ha escogido uno de las dicotomías más presentes en nuestra sociedad: el debate entre ciencia y teología (que no iglesia). Lejos de mostrarse partidario por uno de los dos campos, el director propone una tercera posibilidad: la comunión entre los dos conceptos, siendo ambos aceptados como algo que escapa a nuestra comprensión pero que en última instancia nos sirven por igual como herramienta metafórica para seguir adelante.

PECULIARIDADES

the voices

Muy interesante resulta la peculiar visión sobre la esquizofrenia que Marjane Satrapi expone en su último trabajo, The Voices. Estamos ante una película de humor negro, realizada como si de una comedia convencional estadounidense se tratara, pero con un mensaje perturbador y provista de sorprendentes escenas de violencia explícita. El acabado es una devastadora tragedia que reescribe la figura del psicokiller, haciéndonos reír y temblar a partes iguales. Una película que se ve con facilidad y que deja al público con un inquietante mal estar.

Muy particular resulta también A girl walks home alone at night, opera prima de la directora iraní Ana Lily Amirpour. Se trata de un trabajo plagado de referencias a otros cineastas, especialmente a Jim Jarmusch y Quentin Tarantino. Tal vez excesivamente pretensiosa, pero envuelta por un amor incondicional hacia el cine, la película supone una experiencia cuando menos interesante, aunque sólo sea por el ejercicio que esta nos invita a hacer: identificar a qué cineasta se rinde homenaje cada secuencia. Veremos si el tiempo la sitúa donde se propone estar: en este terreno de la reescritura del cuento de vampiros, decidida a trasladar el género al terreno del autor, algo que empezó hace unos años con Déjame entrar y que recientemente está siendo continuada por piezas como Byzantium o Sólo los amantes sobreviven.

En el terreno español encontramos la experimental La Distancia, tercer trabajo de Sergio Caballero, amante del campo experimental. Este director tan interesado en las atmósferas y en la capacidad evocadora del cine toma como punto de partida la planificación de un robo, llevada a cabo por tres enanos poseedores de extraños poderes. Film de ritmo pausado y de interesante despegue, pero víctima de cierta redundancia transcurrida su primera mitad.

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Otra película a mencionar, esta vez fuera de concurso, es uno de los últimos trabajos de James Franco en calidad de director, Child of God. Se trata de una adaptación de la novela homonimia de Cormac McCarthy, que si bien no logra la brillantez de las adaptaciones de otras obras del mismo autor (como No es país para viejos o La carretera), sí consigue plasmar con cierta fidelidad sú universo. Una película muy correcta, con momentos (aunque muy puntuales) que rozan la excelencia, guarecida por esta atmósfera sucia y desesperanzadora tan propia del imaginario “mccarciano”.

Crónicas Diplomáticas (Bertrand Tavernier)

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Al pensar en Crónicas Diplomáticas acuden a mi memoria tres títulos cinematográficos considerablemente distintos entre ellos, pero en ciertos aspectos fuertemente arraigados al último trabajo de Bertrand Tavernier. Ellos son La cortina de humo (Barri Levinson, 1997), The Office (Ricky Gervais, Stephen Merchant, 1991) y El ala oeste de la Casa Blanca (Aaron Sorkin, 1999). El elemento común más evidente que comparten es la importancia que tienen los personajes en estos trabajos, este punto de partida argumental que centra su interés en construir una relación indestructible entre la personalidad de los protagonistas y las situaciones a las que estos se exponen. Desde un punto de vista cómico en la serie de Ricky Gervais, una perspectiva analítica en la creación de Aaron Sorkin y a través de la sátira en el caso de la película de Levinson, los tres títulos contienen esta pretensión de dibujar perfiles de caracteres mediante la presentación de un seguido de sucesos que desnudan inevitablemente a los personajes. Y esta llamativa característica de los tres films es, en cierto modo, el punto de partida de la película que nos ocupa.

Pensemos, sin ir más lejos, en la posición en que se encuentra Arthur Vlaminck, protagonista del film interpretado por Raphaël Personnaz. La urgencia con que sus superiores le exigen que complete una tarea de condiciones radicalmente abstractas, la presión a la que se ve sometido ante la incoherencia de las peticiones del senador para el que trabaja, la flexible, imprevisible y camaleónica lógica que define al discurso del mismo… Situaciones extremas ante las que Arthur debe responder con rapidez y sin rechistar, sacando lo mejor (o lo peor) de sus (supuestas) cualidades de redactor. Situaciones, en definitiva, que conducen al protagonista por caminos imprevisibles, haciendo surgir de su persona determinados aspectos de su verdadera personalidad, como frutos de un árbol desprendiéndose de sus ramas tras una fuerte sacudida. Es en estas condiciones, nos recuerda Tavenrier, en las que debe trabajar Arthur Vlaminck, un joven redactor al que se le encarga elaborar los discursos de un importante senador. No hace falta ser un lumbreras para deducir cuál es la posición ideológica de Tavernier respecto al sistema político contemporáneo…

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Pero este no es el único aspecto que Crónicas Diplomáticas comparte con los títulos de Barri Levinson, Ricky Gervais y Aaron Sorkin: cada uno de ellos posee un rasgo particular que fácilmente puede identificarse con la película de Tavernier. En el caso (evidente) de La cortina de humo, encontramos este tipo de sátira alocada, este “gamberrismo” que apela a lo esperpéntico para dibujar desde un punto de vista crítico los tejemanejes que hay detrás de determinados sectores aparentemente serios. Es decir, todo el (caótico -e invisible-) proceso de construcción que se esconde detrás de los mítines políticos, campañas electorales y demás eventos políticos que pretenden ser actividades altamente legítimas y merecedoras de todo nuestro respeto. Por otra parte, la Crónicas Diplomáticas comparte con The Office esta presentación de situaciones absurdas que, precisamente por su aspecto surrealista, resultan preocupantemente creíbles. Me refiero a este tipo de secuencias que tan fácilmente provocan vergüenza ajena, ante las cuales uno no sabe si reírse o llorar.

En el caso de El ala oeste de la casa blanca, ocurre algo curioso. Dicha producción está dotada de un admirable ritmo narrativo y también de un minucioso desglose de múltiples aspectos que rodean el mundo político; pasando por determinadas maniobras electorales y también por ciertos conflictos morales. Pero la serie de Aaron Sorkin peca de tópica, de pretender vendernos una visión paradisíaca del sistema político perfecto. En el caso de Crónicas Diplomáticas, encontramos el dinamismo que caracteriza a la serie mencionada y también este ahondamiento en determinados sectores con los que la política debe convivir, pero los propósitos de ambas producciones son radicalmente distintos. Pues (a diferencia de Sorkin) Tabernier no pretende dar testimonio del “duro trabajo” que llevan a cabo toda una serie de profesionales altamente competentes, sino desautorizar la credibilidad del discurso político y desmentir toda clase de epicidad que pueda rodearlo. En este sentido, la película de Tavernier gana la partida por lograr presentar en proporciones iguales dinamismo y sátira en una película dispuesta a ser igualmente odiada y elogiada.

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TOP 10 Cinéfilo del 2013

10.- Rush – Ron Howard [ Nuestro primer encuentro con el mundo ]

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El año pasado abrimos esta misma sección refiriéndonos a Los Vengadores como la película que rescató del olvido al buen cine comercial de entretenimiento. Este año presentamos al último trabajo de ficción firmado por Ron Howard como una de las más importantes producciones hollywoodienses anuales concernientes al Nuevo Cine del Siglo XXI. Como es habitual en la corriente, en Rush encontramos un trabajo dirigido por un cineasta de inesperado resurgimiento tras una larga lista de propuestas poco convincentes. Pero este no es el único hecho que nos conduce a catalogar al film que nos ocupa como una pieza más de la mencionada corriente. Se trata de una película desarrollada con entera seriedad y protagonizada por dos personajes que nada tienen que ver con los característicos títeres prefabricados a los que tan acostumbrados nos tenia Hollywood. En resumen, hablamos de una película protagonizada por seres humanos con sus virtudes y sus defectos.

Ron Howard nos presenta un relato de rivalidades tremendamente bien perfilado, uno en donde encontramos a dos personajes sedientos de victoria que jamás dan ninguna muestra de intentar caer bien. La unión del buen trabajo de Peter Morgan como guionista a un igualmente espléndido trabajo en el montaje ofrecido por Daniel P. Hanley (montador habitual de Howard) se convierten en la receta perfecta para lograr una película de tempo vertiginoso y de increíble agilidad narrativa. Una película que además plasma maravillosamente una enfermiza rivalidad sin tomar partido ni juzgar las acciones de sus personajes. Lo que tenemos ante nosotros es una interesantísima pieza de entretenimiento caracterizada por una frenética agilidad y su buena descripción de personajes. En resumen, la película de Ron Howard, ayudada por el sello característico del Nuevo Cine del Siglo XXI, nos da uno de nuestros primeros aprendizajes de la vida: la competición por destacar; la necesidad de afirmar nuestra identidad y de buscarnos un hueco en el mundo.

9.- Jack Reacher – Christopher McQuarrie [ Nuestra toma de conciencia ]

Efectos colaterales del regreso de la calidad

Si Rush nos dio uno de los primeros aprendizajes vitales de la existencia mediante un entretenido cuento de competiciones, en Jack Reacher nos encontramos ante el duro choque con la realidad: el descubrimiento de las injusticias de la vida y nuestro intento de combatirlas. El protagonista de la última película de Christopher McQuarrie intenta constantemente aunar su pretensión de esquivar las convenciones sociales con su intención de cambiarlas. En pocas palabras, tenemos ante nosotros un reconocible sueño de infancia: el de poseer los poderes necesarios para convertirnos en defensores del bien. Ya no se trata únicamente de reivindicar nuestra posición en el mundo, sino también de manifestar nuestro sentido de la justicia. El trabajo de Ron Howard presentaba a dos personajes cuya lucha podía definirse como un intento constante de construir su entorno, de sacar a relucir las habilidades personales para acercarse al mundo real. Ahora es el mundo real el que se acerca a nosotros obligándonos a dar una respuesta a sus injusticias.

También dijimos sobre Rush que estábamos ante una película cuyo montaje y buen guión lograban un exquisito trabajo de acabado sólido y convincente. En el caso de Jack Reacher encontramos una producción cuya brillantez ya no se encuentra únicamente en su acabado, sino en cada una de las escenas que lo conforman. Los diálogos de los personajes, la construcción de las secuencias, la actuación de los actores (sí, también la de Tom Cruise, por increíble que parezca), la definición de cada personaje… Todo ello está cuidadosamente medido para darnos una espléndida deconstrucción de los rasgos que caracterizan una buena película de acción. Con Rush encontramos los primeros rasgos de un infante que aprende a caminar y a hablar para darnos las primeras muestras de un discurso coherente. Ahora estamos ante la maduración de este infante, su solidificación en tanto que humano pensante y su confirmación como persona entrada a la mayoría de edad. Podemos palpar cada uno de sus músculos e identificar cada rasgo de su definida personalidad.

8.- La caza – Thomas Vinterberg [ Nuestro primer choque con la realidad ]

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Hay ocasiones en las que nuestra indignación hacia ciertas injusticias actúa como motivador para convertirnos en activistas en favor de la justicia, como descubrimos en el caso de Jack Reacher. Sin embargo, también existen casos en los que es este rincón oscuro de la realidad el que viene a nuestro encuentro, e incluso a veces puede poseer la fuerza suficiente para dejarnos fuera de juego. Esto es lo que encontramos en La caza, película de Thomas Vinterverg que convierte la injusticia social que Christopher McQuarrie usaba como contexto en el absoluto protagonista de su película. Como dijimos, Jack Reacher respondía a la injusticia social en señal de desaprobación hacía esta parte oscura de la realidad. Sin embargo, el protagonista de La Caza debe enfrentarse a ella no en señal de desaprobación sino en defensa de su propia existencia; pues ahora nos encontramos por primera vez ante una víctima directa. En Rush reivindicamos nuestra llegada, en Jack Reacher descubrimos la injusticia y en La caza recibimos una dura lección sobre nuestras limitaciones ante la misma.

Si Tom Cruise protagonizaba una película cuidada hasta el último detalle y formada por un seguido de factores que hacían de ella un trabajo de personalidad sólida, Mads Mikkelsen se encuentra en medio de una tormenta de injusticias cimentada por la dura fuerza de la realidad, que desarticula cada uno de los aspectos que tan cuidadosamente fueron colocados para formar dicha personalidad. De ahí que la película de Vinterverg tenga un formato menos sólido y más diluido, más centrado en reflejar el humo contagioso de prejuicios contra el que se enfrenta el protagonista. En Jack Reacher descubrimos a un infante que llegaba a la mayoría de edad. Ahora contemplamos la primera desilusión de este adulto, su primer contacto directo con una de las injusticias a las que anteriormente atacaba de forma indirecta. Ahora estamos ante una persona adulta que ha perdido parte de su solidez, que ha quedado debilitada por causa de su primer enfrentamiento a una injusticia real.

7.- La vida secreta de Wallter Mitty – Ben Stiller [ Pongámonos de pie tras la caída ]

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Aún así, no todo está perdido. Ni siquiera cuando el mundo entero parece conspirar para cerrarnos las puertas hacia la felicidad. Es inevitable topar con situaciones ante las que nada podemos hacer, situaciones que, en definitiva, no estamos capacitados para cambiar. Pero sí podemos cambiar nosotros. Así lo demuestra Ben Stiller en La vida secreta de Wallter Mitty, una película que plantea “el viaje” como una de las soluciones más efectivas que jamás hayan existido para salir de una situación desesperada. Si La caza presentaba un pequeño pueblo como el caldo de cultivo de vibraciones negativas, la nueva película de director de Tropic Thunder presenta el mundo entero como medicina saneadora, como el camino auténtico para realizar un viaje introspectivo capaz de devolvernos las ganas de vivir. Así, Wallter Mitty es un adulto rodeado de agobio, absorbido por un mal colectivo capaz de dilucidar el placer de la existencia. Algo parecido a lo que le sucedía a Lucas en La caza. Pero Stiller plantea una solución tan efectiva como realista: el poner por delante de los problemas col·lectivos el replanteamiento de la propia personalidad, la indagación en nuestro propio ser para crear nuestra felicidad.

En La Caza encontramos una película oscura y claustrofóbica, repleta de estímulos negativos nacidos de una malsana vivencia en clausura. En La vida secreta de Wallter Mitty descubrimos una película bañada por los colores de una vida vivida mucho más allá de nuestras raíces, en donde el conocimiento y las experiencias actúan como gasolina del bienestar. Por este motivo, la nueva película de Ben Stiller vuelve a estar repleta de detalles, de música y de personajes tan curiosos como interesantes, y también de la solidez que caracteriza el acto de recuperar la fe hacia uno mismo, y hacia la vida en general. Tras sentir el agudo dolor provocado por el fuerte impacto de una caída en La Caza, en La vida Secreta de Wallter Mitty experimentamos el agradable placer de volvernos a levantar, el renacimiento de la alegría y de las ganas de dar forma a nuestra existencia. Encontramos, en definitiva, nuestra primera experiencia en el apartado del aprendizaje.

6.- Inside Lewin Davis – Joel y Ethan Coen [ Descubrir nuestro camino ]

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Una vez recuperada la confianza en nosotros mismos, chocamos con una de las importantes necesidades de la vida: decidir el camino a seguir. Hemos manifestado nuestra existencia, nos hemos mostrado contrarios a las injusticias de la vida, hemos chocado contra una de ellas y nos hemos vuelto a levantar. Es hora de emprender nuestro propio camino sin tener garantía alguna de éxito. De esto nos habla, precisamente, Inside Lewin Davis, la nueva película de los hermanos Coen. En ella encontramos a un ordinario personaje decidido a dedicar su vida a la música, capaz de cruzar medio país en auto-stop para presentar su proyecto a un productor musical. Pero, desafortunadamente, ni el talento ni el convencimiento son garantías el éxito. También forma parte de nuestro aprendizaje el descubrir que nuestras intenciones no siempre coinciden con las necesidades del mundo. Y forma parte también de nuestra maduración el asumir que, sin que ello sea motivo de desánimo, no todos los sueños se cumplen (al menos no al cien por cien).

Con todo, estamos ante una película que cuenta con los detalles y estímulos positivos de la vida (los que descubrimos en La vida secreta de Wallter Mitty) pero que también arrastra el peso de la conciencia, el cansancio de la insistencia y la ambigüedad de las conclusiones que no son ni positivas ni negativas. Por este motivo, Inside Lewin Davis cimienta sus pilares en una sólida construcción de personajes que poseen vida propia e intereses personales, claramente independientes a los movimientos y acciones del protagonista. También encontramos en ella, y por el mismo motivo, personajes estrambóticos de carácter imprevisible y extrañas situaciones que rozan el surrealismo; que poco o nada tienen que ver con el camino que pretende trazar el personaje principal. Así pues, una vez el infante se ha recuperado de su primer choque con la realidad, es el momento de emprender su camino particular y de asumir que, le guste o no, habrá ocasiones en las que tendrá éxito y otras en las que no lo tendrá.

5 .- De tal padre, tal hijo – Hirokazu Koreeda [ Cuestionando nuestras raíces ]

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Cuando ya hemos emprendido el camino elegido, llega a nosotros la eterna pregunta: ¿quienes somos en realidad? ¿De donde venimos? Preguntas cuya respuesta conocemos a grandes rasgos, pero que poseen un contenido mucho más complejo de lo que en un principio nos planteamos. ¿Qué había antes de nosotros? ¿En que circunstancias llegamos al mundo y cuales fueron los motivadores de nuestra llegada? ¿Qué importancia tiene la sangre que corre dentro de nuestras venas? ¿Y qué es más determinante, nuestra sangre o el entorno en el que hemos crecido? Todas estas preguntas forman el hilo argumental del último trabajo de Hirokazu Koreeda, De tal padre tal hijo. Dos parejas son informadas de que el hospital en el que dieron a luz cometió un error al entregarles los respectivos recién nacidos: les entregaron un bebe que no era hijo suyo. ¿Hasta que punto un hecho como este puede desdibujar el parentesco que se ha tejido entre padres e hijo a lo largo del crecimiento de estos últimos?

El nuevo trabajo de Koreeda posee un chasis impregnado del colorido formato de La vida secreta de Wallter Mitty, pero también contiene la pesada conciencia de realidad de Inside Lewin Davis. El acabado puede definirse como un suculento contraste entre ambos conceptos, que transmite cierta sensación agridulce. En pocas palabras, De tal padre, tal hijo es una película narrada con ternura y respeto; pero la ligereza con la que se desenvuelve esconde un espeso contenido que el espectador va digiriendo poco a poco, incluso después de finalizar el visionado. En este sentido, el film de Koreeda refleja a la perfección este sentimiento repleto de contradicciones que conforma el amor hacia la familia. La sensación que nos deja es que al personaje que cargaba con el espeso peso de conciencia en Inside Lewin Davis se le ha facilitado un propulsor que se alimenta del amor familiar, algo que ahora le permite desplazarse con facilidad en medio de este territorio espeso. En resumen, una vez el infante ha escogido su propio camino, debe volver la vista hacia atrás en busca de sus propias raíces.

4.- La vida de Adèle – Abdellatif Kechiche [ El amor más allá de la familia ]

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Me parece casi innecesario señalar que el descubrimiento del amor es un importantísimo episodio en el proceso de conocerse a uno mismo; un episodio fuertemente vinculado con uno de los personajes principales de la película Abdellatif Kechiche: el sexo. Una vez explorado el receptáculo en el que se encuentran nuestras raíces, llega el momento de explorarse a uno mismo, de conocer los estímulos corporales y poner a prueba su relación con nuestro apartado psíquico. Es habitual que este acto se traduzca en un intento de reproducir los estímulos experimentados en la infancia con el compañero o compañera de viaje elegido. Y así, la protagonista de La vida de Adèle busca su propia felicidad depositando toda su capacidad de amar en su compañera Emma. Se trata de un curioso juego de equilibrios entre el cariño y la pasión. Hasta que toda su vida queda reducida al pequeño mundo que ambas han construido, cayendo en la clásica trampa de llegar a perder el amor propio en un malentendido acto de amor.

La vida de Adéle contiene el contraste entre ligereza narrativa y espesor dramática que también encontramos en De tal padre, tal hijo, pues ambas películas comparten este aroma agridulce que desprende el amor extremo y sincero. La única diferencia entre ellas es que la película de Koreeda lo muestra en forma de amor paternal y la de Kechiche en forma de amor pasional; este amor que se materializa cuando se da el intento de recuperar la felicidad de infancia con la pareja. Pero si De tal padre, tal hijo presentaba una situación en la que el amor tomaba el aspecto de concepto irrompible, en La vida de Adèle encontramos una experiencia en la que la fuerza de la pasión no es proporcional a su solidez; es decir, a diferencia de la que nos presentó Koreeda, esta experiencia no puede definirse como el amor incondicional. Este es, en realidad, el tema principal de La vida de Adèle: el duro golpe que supone descubrir que, a diferencia del amor incondicional que recibimos de nuestros padres, el amor entre parejas puede romperse.

3.- 12 años de esclavitud – Steve McQueen [ …y llega el momento de defendernos ]

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Cuando ya hemos definido nuestras raíces, decidido el camino a seguir, descubierto el amor pasional y experimentado en primera persona las injusticias sociales, es el momento de armarse con todo lo aprendido para usarlo como escudo ante los momentos más bajos. Al protagonista de 12 años de esclavitud le ha tocado vivir a mitad del siglo XIX siendo un músico de raíces negras. Aún así, Solomon es un hombre libre, felizmente casado y tiene un par de hijas. Sin embargo, la libertad le es arrebatada del día a la mañana cuando inesperadamente es víctima de un secuestro. A partir de este momento, Solomon deberá resignarse a vivir como un esclavo, olvidar su vida en libertad y acostumbrarse a soportar infinidad de injusticias que hasta el momento solo había visto de lejos. Algo que podrá soportar únicamente gracias a la solidez de su personalidad y a los nítidos recuerdos de una vida mejor. Así, para hacer más soportable la situación, Solomon recurrirá a los recuerdos de su familia y al amor que siente hacia la misma, como también a su innato talento musical e incluso a un esporádico arrebato de amor pasional.

Lo que encontramos, pues, es una película protagonizada por un personaje excelentemente construido, provisto de las experiencias a las que también se enfrontaron los personajes anteriormente mencionados. Es por eso que 12 años de esclavitud contiene los fuertes pilares cimentados en la construcción de personajes que caracterizaban Inside Lewin Davis, pero también nos muestra un tierno amor familiar muy parecido al que descubrimos en De tal padre, tal hijo. Del mismo modo comparte con La vida secreta de Wallter Mitty su optimista discurso en favor de la esperanza, igual que coincide con La caza en su crudeza a la hora de presentar una situación tan injusta como difícil de afrontar. El resultado es una película de fuerte personalidad en donde el autor destaca por saber imprimir su reconocible sello en una película impregnada de múltiples sensaciones. Tenemos, pues, a un personaje de edad madura cuya fortaleza interna es puesta a prueba en una brutal experiencia; una experiencia que él sólo deberá superar mediante la puesta en práctica de todo lo aprendido durante su crecimiento. Y a pesar de todas las injusticias (nos dice Steve McQueen) la victoria es posible.

2.- Nymphomaniac (Vol. 1) – Lars von Trier [ Nuestro primer contacto con las tentaciones ]

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Cuando nuestro personaje llega a la madurez, aparece en su vida un nuevo concepto: el de los vicios. Uno de ellos es, como todos sabemos, la adicción al sexo. Una adicción que, a pesar de en ocasiones ser considerada patológica, Lars von Trier nos la presenta como una situación a la que tal vez se haya llegado progresivamente o que tal vez esté en nosotros desde el nacimiento. En la historia que descubrimos en Nymphomaniac planea una pregunta: ¿es posible que sea precisamente al darle nombre cuando la enfermedad cobra vida? Como si nuestro personaje llegara, mediante un seguido de acontecimientos sucesivos, a una situación en la que su vida dependiera exclusivamente del sexo. Es fácil observar cómo todos los acontecimientos que se suceden en la vida de Joe empujan a dicho personaje a buscar su propio refugio en el sexo. Como si después de haber descubierto el sexo (La vida de Adèle), indagado en sus raíces mediante las conversaciones con su padre (De tal padre, tal hijo), inventado una posición social (Inside Lewin Davis) a través de sus (supuestas) cualidades como mujer y tras descubrir el aspecto más oscuro de la vida (12 años de esclavitud) al llegarle la muerte a su padre, el único antídoto posible fuera el sexo.

De ahí que en Nymphomaniac encontremos la frialdad de 12 años de esclavitud (pues en ambos casos hablamos de una vida que choca con injusticias causadas por fuerzas mayores), la ligereza y agilidad argumental que caracterizaba La vida secreta de Wallter Mitty (película con la que comparte la exploración de uno mismo mediante la acumulación de experiencias), los personajes estrambóticos y casi surrealistas que encontramos en Inside Lewin Davis (recordemos que entre el cúmulo de experiencias que conducen a Joe a la ninfomanía está el conocimiento de ciertas personas un tanto indeseables) e incluso el entrañable amor paternal que descubrimos en De tal padre, tal hijo (no olvidemos que la repentina pérdida de su padre representa uno de los importantes acontecimientos que definen la fría personalidad de Joe). De modo que, una vez entrado en la edad madura, a nuestro personaje se le plantea la posibilidad de sucumbir al mundo de los vicios; y el caso es que, por diversos motivos, cae en ellos.

1.- Amour – Michael Haneke [ Y finalmente… ]

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Experiencia tras experiencia, y como es inevitable, nuestro personaje llega a la vejez. Es entonces cuando debe enfrentarse al reto más difícil de todos: afrontar su propia soledad, aceptar todos sus logros y vivencias como parte del pasado y, en muchos casos, topar con la progresiva degradación del propio cuerpo. Salta a la vista que el día a día de los protagonistas de Amour arrastra el peso de toda una vida, provista de incontables experiencias. En sus rostros vemos reflejados todo tipo de acontecimientos, así como también la existencia de una familia que en su momento llenó de amor sus vidas (De tal padre, tal hijo) y la elección de un camino profesional que determinó su estilo de vida (como sucedía en Inside Lewin Davis). También ha habido cabida para los momentos de desolación (La caza) y el descubrimiento del amor entre parejas (La vida de Adèle), y todas estas experiencias son las responsables de su cansado rostro; lleno de recuerdos y de sentimientos ya maduros.

Por eso el último trabajo de Michael Haneke se caracteriza especialmente por la solidez con que está construido, habiendo en él cabida para momentos de ternura, momentos de humor (aunque muy sutil) y, especialmente, momentos dramáticos. Amour posee la fuerte personalidad de La caza (comparte con ella los momentos de impotencia ante situaciones que no dependen de nosotros) y también el desenfado de Inside Lewin Davis (ambas películas tienen en común este objetivo punto de vista hacia los acontecimientos de la vida). También destaca en ella la solida personalidad que ya descubrimos en 12 años de esclavitud; una personalidad capaz de dirigir la historia narrada hacia el terreno deseado, para desplegar con elegancia una tesis que no resulta ni optimista ni pesimista. Pues en realidad, Amour no es otra cosa que la tierna historia de amor entre dos personajes de edad avanzada que logran afrontar una situación tan trágica como inevitable mediante el apoyo que se dan mútuamente. En definitiva, una excelente película que recoge lo mejor del buen cine para lograr una indiscutible obra maestra.