Sitges 2014 [ 2 ]

 

Sitges sigue sorprendiendo en todos los sentidos. Una de las curiosidades de la edición presente es su predilección por géneros aparentemente poco relacionados con lo fantástico. Estoy pensando concretamente en el western, categoría a la que se acogen como mínimo cuatro de las películas vistas hasta ahora, dos de ellas a competición oficial y una participante en la Secció Oficial Fantàstic Especial. La primera ya fue mencionado en el artículo anterior: Young Ones. Las tres restantes son The rover, El ardor y Wake in Fright. En resumen, cuatro películas que trasladan el género a un escenario totalmente nuevo.

Si Young Ones se proponía reescribir el western mediante trasladando sus cánones principales a un escenario futurista, El ardor hace exactamente lo mismo pero ésta vez en territorio sudamericano. Lo que Pablo Fendrik se propone (y consigue con notable resultado) es realizar un ejercicio puramente cinematográfico, en donde todos los dispositivos están al servicio de la narrativa: planificación, fotografía y personajes, todo ello cuidado al milímetro para proporcionarnos un entretenimiento digno y elegante. Para hacernos una idea (y salvando las distancias), esta película (producida y protagonizada por un mas que correcto Gael Garcia Bernal) puede ser entendida como un “Sergio Leone rueda en la selva Brasileña”.

En The Rover encontramos un trabajo no tan interesado en estética y la exhibición formal como en la deconstrucción de este personaje hoy en día tan idealizado como es el héroe atormentado: en la película de David Michod, ambientada en Australia, encontramos a un protagonista cuyas duras experiencias no han convertido en un trotamundos sabio y solitario, sino en un simple bagabundo (tal y como el título nos indica) destinado a sembrar destrucción y desesperanza. Una película, además, inteligentemente contenida y reticente a la tentación de convertir la violencia en el típico (y ya cansino) circo de tiros.

Por último tenemos Wake in Fright, esta película recientemente reeditada, décadas después de ser apartada de circulación. Este exquisito trabajo de Ted Kotcheff, tambien ambientado en Australia (¿casualidad?), consiste en un profundo ahondamiento en las entrañas de una “subsociedad” en donde el concepto “civilización” es prácticamente inexistente. Se trata de una películara que se sirve de ciertos cánones propios del western (el forastero que llega a una ciudad en la que es visto como un extraño inquilino) para dibujar un escenario de suciedad y salvajismo pocas veces tan bien plasmado. Y una vez hecho el esquema, Kotcheff nos pregunta: ¿que pasaría si esta vez nuestro héroe decidiera convertirse en uno de ellos en lugar de ser fiel a sus principios?

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Sitges 2014 [ 1 ]

PEL·LÍCULAS QUE HAN CONQUISTADO AL PÚBLICO

the guest

Como era de esperar, no están faltando sorpresas ni decepciones en la 47 edición del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya. Sin duda la película que más aplausos ha cosechado hasta ahora ha sido The Guest, último trabajo del realizador Adam Wingard, ya muy apreciado por los fans del slasher gracias a su anterior trabajo, Tú eres el siguiente. En su nueva película encontramos un experimento que mezcla drama familiar, acción y thriller, con puntuales salpicaduras de gore. Una película de guión simplista y compuesta por una elegante dirección, cuyo fondo no pasa del entretenimiento más básico, hecho que para el público funciona las veces como ventaja y desventaja (un servidor toma parte a favor de la segunda opción).

young-ones

Tampoco le fue nada mal al segundo trabajo de Jake Paltrow, Young Ones, una película cuyo género es el resultado de una clara intención por parte del director (y no al revés, como a menudo sucede en el género que abarca dicho film). En un futuro no muy lejano, una familia se ve condenada a la pobreza al decidir defender de forma incondicional unas tierras adquiridas por herencia, terreno devastado por la sequía pero prolífico en sus buenos momentos. Esta premisa da como resultado un entretenido western futurista, plagado de aciertos y nada sobrecargado, realizado con honradez, sin pretensiones y claras influencias leonianas y tarantinianas.

LO MEJOR HASTA AHORA

Sin duda, lo mejor que hemos visto por el momento es la película austríaca Goodnight Mommy. Puedo decir sin pensarlo que es la única película de cuya proyección he salido sin encontrarle ningún defecto. Se trata de un trabajo frio y perverso, sin duda heredera de lo mejor de este genio europeo que es Michael Haneke. Tan fría como directa, la película nos narra la historia de una familia compuesta por una madre y sus dos hijos, la primera recién salida de una operación de cirugía estética poco después de vivir la más terrible experiencia imaginable para una madre. La dura situación en que se encuentran lleva a los dos pequeños a empezar a sospechar que la mujer que vive con ellos no es en realidad su madre, hecho que conducirá la película hacia un terreno terrorífico, no tanto por lo que vemos como por el trágico fondo de lo que se nos está contando. Dirigida con maestría y contención, sin ningún momento excesivo y siempre con un crudísimo realismo.

Goodnight-Mommy

El nuevo trabajo de Quentin Dupieux es, como siempre, radicalmente personal. El director francés nos invita a una particular comedia de enredos que apela al humor del absurdo y que logra una extraña coherencia en esta caótica incoherencia que es Réalité. Plagada de momentos desternillantes y dirigida con una asombrosa agilidad, esta pequeña joya del cine francés logra un objetivo casi imposible: ser al mismo tiempo un delicioso divertimento y una reflexión personal y trascendente sobre la humanidad y la existencia. Ligera en las formas y densa en el contenido.

Muy reivindicable es también el último trabajo de Jonatham Glazer, Under the Skin, quien ya demostrara su talento diez años atrás con la brillante Reencarnación. Esta vez nos habla de la experiencia de un extraterrestre que se alimenta del alma de los seres humanos, todo ello narrado con solidez, tranquilidad y una elegancia digna del mismísimo Stanley Kubrick. Película de ritmo pausado que apela a la reiteración, que reflexiona sobre la condición humana y plantea un discurso filosófico sobre el existencialismo de una puesta en escena envidiable.

under the skin

Tres años después de conquistar el festival con Otra tierra, Mike Cahill vuelve a hablarnos de la superación de las experiencias traumáticas apelando a un acto de fe hacia una esperanza intangible. En I Origins ha escogido uno de las dicotomías más presentes en nuestra sociedad: el debate entre ciencia y teología (que no iglesia). Lejos de mostrarse partidario por uno de los dos campos, el director propone una tercera posibilidad: la comunión entre los dos conceptos, siendo ambos aceptados como algo que escapa a nuestra comprensión pero que en última instancia nos sirven por igual como herramienta metafórica para seguir adelante.

PECULIARIDADES

the voices

Muy interesante resulta la peculiar visión sobre la esquizofrenia que Marjane Satrapi expone en su último trabajo, The Voices. Estamos ante una película de humor negro, realizada como si de una comedia convencional estadounidense se tratara, pero con un mensaje perturbador y provista de sorprendentes escenas de violencia explícita. El acabado es una devastadora tragedia que reescribe la figura del psicokiller, haciéndonos reír y temblar a partes iguales. Una película que se ve con facilidad y que deja al público con un inquietante mal estar.

Muy particular resulta también A girl walks home alone at night, opera prima de la directora iraní Ana Lily Amirpour. Se trata de un trabajo plagado de referencias a otros cineastas, especialmente a Jim Jarmusch y Quentin Tarantino. Tal vez excesivamente pretensiosa, pero envuelta por un amor incondicional hacia el cine, la película supone una experiencia cuando menos interesante, aunque sólo sea por el ejercicio que esta nos invita a hacer: identificar a qué cineasta se rinde homenaje cada secuencia. Veremos si el tiempo la sitúa donde se propone estar: en este terreno de la reescritura del cuento de vampiros, decidida a trasladar el género al terreno del autor, algo que empezó hace unos años con Déjame entrar y que recientemente está siendo continuada por piezas como Byzantium o Sólo los amantes sobreviven.

En el terreno español encontramos la experimental La Distancia, tercer trabajo de Sergio Caballero, amante del campo experimental. Este director tan interesado en las atmósferas y en la capacidad evocadora del cine toma como punto de partida la planificación de un robo, llevada a cabo por tres enanos poseedores de extraños poderes. Film de ritmo pausado y de interesante despegue, pero víctima de cierta redundancia transcurrida su primera mitad.

child of god

Otra película a mencionar, esta vez fuera de concurso, es uno de los últimos trabajos de James Franco en calidad de director, Child of God. Se trata de una adaptación de la novela homonimia de Cormac McCarthy, que si bien no logra la brillantez de las adaptaciones de otras obras del mismo autor (como No es país para viejos o La carretera), sí consigue plasmar con cierta fidelidad sú universo. Una película muy correcta, con momentos (aunque muy puntuales) que rozan la excelencia, guarecida por esta atmósfera sucia y desesperanzadora tan propia del imaginario “mccarciano”.

TOP 10 Cinéfilo del 2013

10.- Rush – Ron Howard [ Nuestro primer encuentro con el mundo ]

Rush

El año pasado abrimos esta misma sección refiriéndonos a Los Vengadores como la película que rescató del olvido al buen cine comercial de entretenimiento. Este año presentamos al último trabajo de ficción firmado por Ron Howard como una de las más importantes producciones hollywoodienses anuales concernientes al Nuevo Cine del Siglo XXI. Como es habitual en la corriente, en Rush encontramos un trabajo dirigido por un cineasta de inesperado resurgimiento tras una larga lista de propuestas poco convincentes. Pero este no es el único hecho que nos conduce a catalogar al film que nos ocupa como una pieza más de la mencionada corriente. Se trata de una película desarrollada con entera seriedad y protagonizada por dos personajes que nada tienen que ver con los característicos títeres prefabricados a los que tan acostumbrados nos tenia Hollywood. En resumen, hablamos de una película protagonizada por seres humanos con sus virtudes y sus defectos.

Ron Howard nos presenta un relato de rivalidades tremendamente bien perfilado, uno en donde encontramos a dos personajes sedientos de victoria que jamás dan ninguna muestra de intentar caer bien. La unión del buen trabajo de Peter Morgan como guionista a un igualmente espléndido trabajo en el montaje ofrecido por Daniel P. Hanley (montador habitual de Howard) se convierten en la receta perfecta para lograr una película de tempo vertiginoso y de increíble agilidad narrativa. Una película que además plasma maravillosamente una enfermiza rivalidad sin tomar partido ni juzgar las acciones de sus personajes. Lo que tenemos ante nosotros es una interesantísima pieza de entretenimiento caracterizada por una frenética agilidad y su buena descripción de personajes. En resumen, la película de Ron Howard, ayudada por el sello característico del Nuevo Cine del Siglo XXI, nos da uno de nuestros primeros aprendizajes de la vida: la competición por destacar; la necesidad de afirmar nuestra identidad y de buscarnos un hueco en el mundo.

9.- Jack Reacher – Christopher McQuarrie [ Nuestra toma de conciencia ]

Efectos colaterales del regreso de la calidad

Si Rush nos dio uno de los primeros aprendizajes vitales de la existencia mediante un entretenido cuento de competiciones, en Jack Reacher nos encontramos ante el duro choque con la realidad: el descubrimiento de las injusticias de la vida y nuestro intento de combatirlas. El protagonista de la última película de Christopher McQuarrie intenta constantemente aunar su pretensión de esquivar las convenciones sociales con su intención de cambiarlas. En pocas palabras, tenemos ante nosotros un reconocible sueño de infancia: el de poseer los poderes necesarios para convertirnos en defensores del bien. Ya no se trata únicamente de reivindicar nuestra posición en el mundo, sino también de manifestar nuestro sentido de la justicia. El trabajo de Ron Howard presentaba a dos personajes cuya lucha podía definirse como un intento constante de construir su entorno, de sacar a relucir las habilidades personales para acercarse al mundo real. Ahora es el mundo real el que se acerca a nosotros obligándonos a dar una respuesta a sus injusticias.

También dijimos sobre Rush que estábamos ante una película cuyo montaje y buen guión lograban un exquisito trabajo de acabado sólido y convincente. En el caso de Jack Reacher encontramos una producción cuya brillantez ya no se encuentra únicamente en su acabado, sino en cada una de las escenas que lo conforman. Los diálogos de los personajes, la construcción de las secuencias, la actuación de los actores (sí, también la de Tom Cruise, por increíble que parezca), la definición de cada personaje… Todo ello está cuidadosamente medido para darnos una espléndida deconstrucción de los rasgos que caracterizan una buena película de acción. Con Rush encontramos los primeros rasgos de un infante que aprende a caminar y a hablar para darnos las primeras muestras de un discurso coherente. Ahora estamos ante la maduración de este infante, su solidificación en tanto que humano pensante y su confirmación como persona entrada a la mayoría de edad. Podemos palpar cada uno de sus músculos e identificar cada rasgo de su definida personalidad.

8.- La caza – Thomas Vinterberg [ Nuestro primer choque con la realidad ]

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Hay ocasiones en las que nuestra indignación hacia ciertas injusticias actúa como motivador para convertirnos en activistas en favor de la justicia, como descubrimos en el caso de Jack Reacher. Sin embargo, también existen casos en los que es este rincón oscuro de la realidad el que viene a nuestro encuentro, e incluso a veces puede poseer la fuerza suficiente para dejarnos fuera de juego. Esto es lo que encontramos en La caza, película de Thomas Vinterverg que convierte la injusticia social que Christopher McQuarrie usaba como contexto en el absoluto protagonista de su película. Como dijimos, Jack Reacher respondía a la injusticia social en señal de desaprobación hacía esta parte oscura de la realidad. Sin embargo, el protagonista de La Caza debe enfrentarse a ella no en señal de desaprobación sino en defensa de su propia existencia; pues ahora nos encontramos por primera vez ante una víctima directa. En Rush reivindicamos nuestra llegada, en Jack Reacher descubrimos la injusticia y en La caza recibimos una dura lección sobre nuestras limitaciones ante la misma.

Si Tom Cruise protagonizaba una película cuidada hasta el último detalle y formada por un seguido de factores que hacían de ella un trabajo de personalidad sólida, Mads Mikkelsen se encuentra en medio de una tormenta de injusticias cimentada por la dura fuerza de la realidad, que desarticula cada uno de los aspectos que tan cuidadosamente fueron colocados para formar dicha personalidad. De ahí que la película de Vinterverg tenga un formato menos sólido y más diluido, más centrado en reflejar el humo contagioso de prejuicios contra el que se enfrenta el protagonista. En Jack Reacher descubrimos a un infante que llegaba a la mayoría de edad. Ahora contemplamos la primera desilusión de este adulto, su primer contacto directo con una de las injusticias a las que anteriormente atacaba de forma indirecta. Ahora estamos ante una persona adulta que ha perdido parte de su solidez, que ha quedado debilitada por causa de su primer enfrentamiento a una injusticia real.

7.- La vida secreta de Wallter Mitty – Ben Stiller [ Pongámonos de pie tras la caída ]

la vida secreta

Aún así, no todo está perdido. Ni siquiera cuando el mundo entero parece conspirar para cerrarnos las puertas hacia la felicidad. Es inevitable topar con situaciones ante las que nada podemos hacer, situaciones que, en definitiva, no estamos capacitados para cambiar. Pero sí podemos cambiar nosotros. Así lo demuestra Ben Stiller en La vida secreta de Wallter Mitty, una película que plantea “el viaje” como una de las soluciones más efectivas que jamás hayan existido para salir de una situación desesperada. Si La caza presentaba un pequeño pueblo como el caldo de cultivo de vibraciones negativas, la nueva película de director de Tropic Thunder presenta el mundo entero como medicina saneadora, como el camino auténtico para realizar un viaje introspectivo capaz de devolvernos las ganas de vivir. Así, Wallter Mitty es un adulto rodeado de agobio, absorbido por un mal colectivo capaz de dilucidar el placer de la existencia. Algo parecido a lo que le sucedía a Lucas en La caza. Pero Stiller plantea una solución tan efectiva como realista: el poner por delante de los problemas col·lectivos el replanteamiento de la propia personalidad, la indagación en nuestro propio ser para crear nuestra felicidad.

En La Caza encontramos una película oscura y claustrofóbica, repleta de estímulos negativos nacidos de una malsana vivencia en clausura. En La vida secreta de Wallter Mitty descubrimos una película bañada por los colores de una vida vivida mucho más allá de nuestras raíces, en donde el conocimiento y las experiencias actúan como gasolina del bienestar. Por este motivo, la nueva película de Ben Stiller vuelve a estar repleta de detalles, de música y de personajes tan curiosos como interesantes, y también de la solidez que caracteriza el acto de recuperar la fe hacia uno mismo, y hacia la vida en general. Tras sentir el agudo dolor provocado por el fuerte impacto de una caída en La Caza, en La vida Secreta de Wallter Mitty experimentamos el agradable placer de volvernos a levantar, el renacimiento de la alegría y de las ganas de dar forma a nuestra existencia. Encontramos, en definitiva, nuestra primera experiencia en el apartado del aprendizaje.

6.- Inside Lewin Davis – Joel y Ethan Coen [ Descubrir nuestro camino ]

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Una vez recuperada la confianza en nosotros mismos, chocamos con una de las importantes necesidades de la vida: decidir el camino a seguir. Hemos manifestado nuestra existencia, nos hemos mostrado contrarios a las injusticias de la vida, hemos chocado contra una de ellas y nos hemos vuelto a levantar. Es hora de emprender nuestro propio camino sin tener garantía alguna de éxito. De esto nos habla, precisamente, Inside Lewin Davis, la nueva película de los hermanos Coen. En ella encontramos a un ordinario personaje decidido a dedicar su vida a la música, capaz de cruzar medio país en auto-stop para presentar su proyecto a un productor musical. Pero, desafortunadamente, ni el talento ni el convencimiento son garantías el éxito. También forma parte de nuestro aprendizaje el descubrir que nuestras intenciones no siempre coinciden con las necesidades del mundo. Y forma parte también de nuestra maduración el asumir que, sin que ello sea motivo de desánimo, no todos los sueños se cumplen (al menos no al cien por cien).

Con todo, estamos ante una película que cuenta con los detalles y estímulos positivos de la vida (los que descubrimos en La vida secreta de Wallter Mitty) pero que también arrastra el peso de la conciencia, el cansancio de la insistencia y la ambigüedad de las conclusiones que no son ni positivas ni negativas. Por este motivo, Inside Lewin Davis cimienta sus pilares en una sólida construcción de personajes que poseen vida propia e intereses personales, claramente independientes a los movimientos y acciones del protagonista. También encontramos en ella, y por el mismo motivo, personajes estrambóticos de carácter imprevisible y extrañas situaciones que rozan el surrealismo; que poco o nada tienen que ver con el camino que pretende trazar el personaje principal. Así pues, una vez el infante se ha recuperado de su primer choque con la realidad, es el momento de emprender su camino particular y de asumir que, le guste o no, habrá ocasiones en las que tendrá éxito y otras en las que no lo tendrá.

5 .- De tal padre, tal hijo – Hirokazu Koreeda [ Cuestionando nuestras raíces ]

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Cuando ya hemos emprendido el camino elegido, llega a nosotros la eterna pregunta: ¿quienes somos en realidad? ¿De donde venimos? Preguntas cuya respuesta conocemos a grandes rasgos, pero que poseen un contenido mucho más complejo de lo que en un principio nos planteamos. ¿Qué había antes de nosotros? ¿En que circunstancias llegamos al mundo y cuales fueron los motivadores de nuestra llegada? ¿Qué importancia tiene la sangre que corre dentro de nuestras venas? ¿Y qué es más determinante, nuestra sangre o el entorno en el que hemos crecido? Todas estas preguntas forman el hilo argumental del último trabajo de Hirokazu Koreeda, De tal padre tal hijo. Dos parejas son informadas de que el hospital en el que dieron a luz cometió un error al entregarles los respectivos recién nacidos: les entregaron un bebe que no era hijo suyo. ¿Hasta que punto un hecho como este puede desdibujar el parentesco que se ha tejido entre padres e hijo a lo largo del crecimiento de estos últimos?

El nuevo trabajo de Koreeda posee un chasis impregnado del colorido formato de La vida secreta de Wallter Mitty, pero también contiene la pesada conciencia de realidad de Inside Lewin Davis. El acabado puede definirse como un suculento contraste entre ambos conceptos, que transmite cierta sensación agridulce. En pocas palabras, De tal padre, tal hijo es una película narrada con ternura y respeto; pero la ligereza con la que se desenvuelve esconde un espeso contenido que el espectador va digiriendo poco a poco, incluso después de finalizar el visionado. En este sentido, el film de Koreeda refleja a la perfección este sentimiento repleto de contradicciones que conforma el amor hacia la familia. La sensación que nos deja es que al personaje que cargaba con el espeso peso de conciencia en Inside Lewin Davis se le ha facilitado un propulsor que se alimenta del amor familiar, algo que ahora le permite desplazarse con facilidad en medio de este territorio espeso. En resumen, una vez el infante ha escogido su propio camino, debe volver la vista hacia atrás en busca de sus propias raíces.

4.- La vida de Adèle – Abdellatif Kechiche [ El amor más allá de la familia ]

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Me parece casi innecesario señalar que el descubrimiento del amor es un importantísimo episodio en el proceso de conocerse a uno mismo; un episodio fuertemente vinculado con uno de los personajes principales de la película Abdellatif Kechiche: el sexo. Una vez explorado el receptáculo en el que se encuentran nuestras raíces, llega el momento de explorarse a uno mismo, de conocer los estímulos corporales y poner a prueba su relación con nuestro apartado psíquico. Es habitual que este acto se traduzca en un intento de reproducir los estímulos experimentados en la infancia con el compañero o compañera de viaje elegido. Y así, la protagonista de La vida de Adèle busca su propia felicidad depositando toda su capacidad de amar en su compañera Emma. Se trata de un curioso juego de equilibrios entre el cariño y la pasión. Hasta que toda su vida queda reducida al pequeño mundo que ambas han construido, cayendo en la clásica trampa de llegar a perder el amor propio en un malentendido acto de amor.

La vida de Adéle contiene el contraste entre ligereza narrativa y espesor dramática que también encontramos en De tal padre, tal hijo, pues ambas películas comparten este aroma agridulce que desprende el amor extremo y sincero. La única diferencia entre ellas es que la película de Koreeda lo muestra en forma de amor paternal y la de Kechiche en forma de amor pasional; este amor que se materializa cuando se da el intento de recuperar la felicidad de infancia con la pareja. Pero si De tal padre, tal hijo presentaba una situación en la que el amor tomaba el aspecto de concepto irrompible, en La vida de Adèle encontramos una experiencia en la que la fuerza de la pasión no es proporcional a su solidez; es decir, a diferencia de la que nos presentó Koreeda, esta experiencia no puede definirse como el amor incondicional. Este es, en realidad, el tema principal de La vida de Adèle: el duro golpe que supone descubrir que, a diferencia del amor incondicional que recibimos de nuestros padres, el amor entre parejas puede romperse.

3.- 12 años de esclavitud – Steve McQueen [ …y llega el momento de defendernos ]

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Cuando ya hemos definido nuestras raíces, decidido el camino a seguir, descubierto el amor pasional y experimentado en primera persona las injusticias sociales, es el momento de armarse con todo lo aprendido para usarlo como escudo ante los momentos más bajos. Al protagonista de 12 años de esclavitud le ha tocado vivir a mitad del siglo XIX siendo un músico de raíces negras. Aún así, Solomon es un hombre libre, felizmente casado y tiene un par de hijas. Sin embargo, la libertad le es arrebatada del día a la mañana cuando inesperadamente es víctima de un secuestro. A partir de este momento, Solomon deberá resignarse a vivir como un esclavo, olvidar su vida en libertad y acostumbrarse a soportar infinidad de injusticias que hasta el momento solo había visto de lejos. Algo que podrá soportar únicamente gracias a la solidez de su personalidad y a los nítidos recuerdos de una vida mejor. Así, para hacer más soportable la situación, Solomon recurrirá a los recuerdos de su familia y al amor que siente hacia la misma, como también a su innato talento musical e incluso a un esporádico arrebato de amor pasional.

Lo que encontramos, pues, es una película protagonizada por un personaje excelentemente construido, provisto de las experiencias a las que también se enfrontaron los personajes anteriormente mencionados. Es por eso que 12 años de esclavitud contiene los fuertes pilares cimentados en la construcción de personajes que caracterizaban Inside Lewin Davis, pero también nos muestra un tierno amor familiar muy parecido al que descubrimos en De tal padre, tal hijo. Del mismo modo comparte con La vida secreta de Wallter Mitty su optimista discurso en favor de la esperanza, igual que coincide con La caza en su crudeza a la hora de presentar una situación tan injusta como difícil de afrontar. El resultado es una película de fuerte personalidad en donde el autor destaca por saber imprimir su reconocible sello en una película impregnada de múltiples sensaciones. Tenemos, pues, a un personaje de edad madura cuya fortaleza interna es puesta a prueba en una brutal experiencia; una experiencia que él sólo deberá superar mediante la puesta en práctica de todo lo aprendido durante su crecimiento. Y a pesar de todas las injusticias (nos dice Steve McQueen) la victoria es posible.

2.- Nymphomaniac (Vol. 1) – Lars von Trier [ Nuestro primer contacto con las tentaciones ]

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Cuando nuestro personaje llega a la madurez, aparece en su vida un nuevo concepto: el de los vicios. Uno de ellos es, como todos sabemos, la adicción al sexo. Una adicción que, a pesar de en ocasiones ser considerada patológica, Lars von Trier nos la presenta como una situación a la que tal vez se haya llegado progresivamente o que tal vez esté en nosotros desde el nacimiento. En la historia que descubrimos en Nymphomaniac planea una pregunta: ¿es posible que sea precisamente al darle nombre cuando la enfermedad cobra vida? Como si nuestro personaje llegara, mediante un seguido de acontecimientos sucesivos, a una situación en la que su vida dependiera exclusivamente del sexo. Es fácil observar cómo todos los acontecimientos que se suceden en la vida de Joe empujan a dicho personaje a buscar su propio refugio en el sexo. Como si después de haber descubierto el sexo (La vida de Adèle), indagado en sus raíces mediante las conversaciones con su padre (De tal padre, tal hijo), inventado una posición social (Inside Lewin Davis) a través de sus (supuestas) cualidades como mujer y tras descubrir el aspecto más oscuro de la vida (12 años de esclavitud) al llegarle la muerte a su padre, el único antídoto posible fuera el sexo.

De ahí que en Nymphomaniac encontremos la frialdad de 12 años de esclavitud (pues en ambos casos hablamos de una vida que choca con injusticias causadas por fuerzas mayores), la ligereza y agilidad argumental que caracterizaba La vida secreta de Wallter Mitty (película con la que comparte la exploración de uno mismo mediante la acumulación de experiencias), los personajes estrambóticos y casi surrealistas que encontramos en Inside Lewin Davis (recordemos que entre el cúmulo de experiencias que conducen a Joe a la ninfomanía está el conocimiento de ciertas personas un tanto indeseables) e incluso el entrañable amor paternal que descubrimos en De tal padre, tal hijo (no olvidemos que la repentina pérdida de su padre representa uno de los importantes acontecimientos que definen la fría personalidad de Joe). De modo que, una vez entrado en la edad madura, a nuestro personaje se le plantea la posibilidad de sucumbir al mundo de los vicios; y el caso es que, por diversos motivos, cae en ellos.

1.- Amour – Michael Haneke [ Y finalmente… ]

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Experiencia tras experiencia, y como es inevitable, nuestro personaje llega a la vejez. Es entonces cuando debe enfrentarse al reto más difícil de todos: afrontar su propia soledad, aceptar todos sus logros y vivencias como parte del pasado y, en muchos casos, topar con la progresiva degradación del propio cuerpo. Salta a la vista que el día a día de los protagonistas de Amour arrastra el peso de toda una vida, provista de incontables experiencias. En sus rostros vemos reflejados todo tipo de acontecimientos, así como también la existencia de una familia que en su momento llenó de amor sus vidas (De tal padre, tal hijo) y la elección de un camino profesional que determinó su estilo de vida (como sucedía en Inside Lewin Davis). También ha habido cabida para los momentos de desolación (La caza) y el descubrimiento del amor entre parejas (La vida de Adèle), y todas estas experiencias son las responsables de su cansado rostro; lleno de recuerdos y de sentimientos ya maduros.

Por eso el último trabajo de Michael Haneke se caracteriza especialmente por la solidez con que está construido, habiendo en él cabida para momentos de ternura, momentos de humor (aunque muy sutil) y, especialmente, momentos dramáticos. Amour posee la fuerte personalidad de La caza (comparte con ella los momentos de impotencia ante situaciones que no dependen de nosotros) y también el desenfado de Inside Lewin Davis (ambas películas tienen en común este objetivo punto de vista hacia los acontecimientos de la vida). También destaca en ella la solida personalidad que ya descubrimos en 12 años de esclavitud; una personalidad capaz de dirigir la historia narrada hacia el terreno deseado, para desplegar con elegancia una tesis que no resulta ni optimista ni pesimista. Pues en realidad, Amour no es otra cosa que la tierna historia de amor entre dos personajes de edad avanzada que logran afrontar una situación tan trágica como inevitable mediante el apoyo que se dan mútuamente. En definitiva, una excelente película que recoge lo mejor del buen cine para lograr una indiscutible obra maestra.

Acercándonos al TOP 10 2013…

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Antes que nada debo reconocer que, a diferencia de lo que sucedió en el 2012, la cosecha de este año ha dado pocos frutos remarcables dentro del terreno del Nuevo Cine del Siglo XXI. Es cierto que a lo largo del 2013 hemos disfrutado de múltiples producciones de indudable prestigio, algunas destinadas a quedar para la posteridad. Pero pocas de ellas forman parte del abanico que caracteriza la corriente mencionada, esto es (a grandes rasgos) trabajos de directores que hoy en día dan sus primeras muestras de talento dentro del terreno comercial. Algunos de los (pocos) ejemplos de lo dicho podrían encontrarse en casos como el de J.J. Abrams con su Star Treck: En la oscuridad o Fede Álvarez con su Posesión infernal. No obstante, sí se ha dado el caso de determinados personajes (cuyo talento parecía haberse desvanecido) que resurgieron inesperadamente con interesantes trabajos merecedores de ser mencionados (y catalogables como piezas del Nuevo Cine del Siglo XXI). Ejemplos de ello son Baz Lurman con El gran Gatsby o Alfonso Cuarón con Gravity. Sea como fuere, habiendo menos o más propuestas asociables a dicha corriente, sí hay mucho que comentar – en lo que a cine se refiere – respecto al año que ahora cerramos.

el gran gatsby

Como último apunte antes de entrar en materia, me gustaría reivindicar un seguido de títulos que merecen ser recordados a pesar de no formar parte del Top 10 que me dispongo a exponer. Dentro del terreno hollywoodiense podemos encontrar destellos de autoría como Lincoln, notable resurgimiento de un autor que parecía haberlo dicho todo; Pacific Rim, película inesperadamente efectiva firmada por un director del que un servidor nunca ha sido fan; Stoker, primera incursión en el terreno americano del muy respetable Park Chan-Wook; Guerra Mundial Z, interesante (aunque desigual) aproximación al universo zombie por parte del cine comercial; y El consejero, película que desde mi punto de vista merece ser catalogada como la mejor película que el director de Blade Runner nos haya traído en décadas. Dentro del mismo continente, pero algo apartadas del mundo de las “majors”, han destacado producciones como Blue Jasmine, indudable reafirmación del incansable Woody Allen; El último concierto, debut en la ficción de un prometedor Yaron Zilberman; y Blue Valentine, elogiado drama romántico de Derek Cianfrance, quien poco tiempo después nos sorprendió con la también destacable Cruce de Caminos.

el ultimo concierto

Desde el otro lado del charco hemos podido presenciar la aparición de tantos otros productos de indudable interés. Entre ellos destacan casos como los acontecidos en territorio inglés, a saber, la confirmación de Martin McDonagh con la muy entretenida Siete Psicópatas o la infravalorada filigrana 360. juego de destinos firmada por Fernando Meirelles. No demasiado lejos de los británicos, los países nórdicos también han reivindicado su existencia con suculentas propuestas cinematográficas, como es la cinta de aventuras noruega Kon-Tiki o el drama histórico danés Un asunto real. Los franceses, a su vez, también han demostrado mantener su frescura con piezas como la entrañable Populaire o el ácido retrato de la “era hippie” Después de Mayo. Algo escasa ha sido la producción animada, terreno en el que ninguna película ha destacado notablemente salvo el caso de Monsters University, producción de la ya consagrada factoría Pixar. Al mismo tiempo, hemos sido obsequiados por nuestra vecina Portugal con el inquietante documental Tierra de Nadie, de Salomé Lamas. Sobre el caso español, nada ha alterado la rutina del cine que se cuece en nuestro país: ni una sola propuesta a destacar (tal vez con una pequeña excepción: el curioso documental de León Siminani llamado Mapa) salvo contados casos que apenas rayan la mediocridad (y que, por respeto a los títulos citados, un servidor se guarda de mencionar).

Nuevo cine del Siglo XXI [ 7 ]

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A grandes rasgos, esta serie de películas se encargó de limar pacientemente el grueso de bálsamo artificioso que cubría la mayoría de los films comerciales de inicios de milenio. Algunos con extrema seriedad (Buenas noches y buena suerte, No es país para viejos, Brokeback Mountain,), otros con frescura y desenfado (Juno, Iron Man, El discurso del rey) y otras mediante la reinvención genérica con ciertos toques de realismo (Casino Royale, El caballero oscuro, Zodiac), todos estos títulos alejaron al cine de la desgastada autoreferencia noventera y buscaron para él nuevas fuentes de inspiración. Pero como dijimos más arriba, hablamos de un “inicio de purificación” que vino de la mano de un colectivo de films que puede dividirse en dos apartados: el de aquellos cuya innovación ya ha sido probada gracias a su visible influencia en trabajos posteriores (los acabados de mencionar) y el de aquellos títulos que, por el momento, no parecen tener sucesión. Habiendo conocido ya a los primeros, centrémonos ahora en el segundo colectivo.

El resurgimiento de los “hermanos pequeños”

En el segundo apartado del presente estudio (2.- Una corriente, dos generaciones) se mencionaron los cuatro rasgos principales que caracterizan el Nuevo Cine del Siglo XXI. El segundo señalaba de dicho cine que este forma parte de una corriente perteneciente a una serie de directores que pueden dividirse en dos bloques: el de aquellos cuyos primeros trabajos ya formaron parte del movimiento (como el mencionado caso de El discurso del Rey) y el de aquellos que “antaño fueron vistos como hermanos pequeños de los grandes cineastas y que hoy, tras un largo tempo de inactividad, regresan como autores consagrados y principales responsables de las tendencias del cine contemporáneo”.

Centrándonos en el segundo caso, la manifestación más evidente de este resurgimiento de “genios dormidos” se dio en la ceremonia de los Ocars del año 2009. En aquel momento, el conjunto de títulos mencionados más arriba (Buenas noches y buena suerte, No es país para viejos, Brokeback Mountain, Juno, Iron man, Casino Royale, El caballero oscuro, Zodiac, etc…) ya había allanado el terreno para que este conjunto de directores casi olvidados pudieran regresar fortalecidos y reforzados gracias a esta nueva dosis de reinvención. Y el hecho es que gracias a ellos el cine recibió un fuerte y necesario empujón sin el cuál el Nuevo Cine del Siglo XXI sería inconcebible. 

Nuevo Cine Del Siglo XXI [ 6.7 ]

9 .- Avatar – año 2009

James_Cameron_Avatar_by_ghostofzion2003

 Es un hecho probado que una reflexión profunda bien desarrollada puede convertirse una fantástica obra artística. De hecho, existen incontables ejemplos cinematográficos que lo corroboran. Pienso en películas como Persona (Igmar Bergman, 1966), 2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrik, 1968), Solaris (Andrei Tarkovsky, 1972), Funny Games (Michel Haneke, 1997), El árbol de la vida (Terrence Malik, 2011 – no me cansaré de defenderla- ) o En la casa (François Ozon, 2012). Lo curioso de esta serie de películas es que en su estreno o bien fracasaron comercialmente o bien fueron tildadas de pretenciosas por buena parte de la crítica. En fin, se trata de un hecho trivial que no me molesta en absoluto… si no fuera porque cuando finalmente irrumpió en nuestras pantallas una cinta de aventuras que cumplía su objetivo al pie de la letra rápidamente fue tachada de superficial y vacía. Y entonces un servidor se formuló una inocente pregunta: ¿En que coño quedamos?

Exponer esta pequeña reflexión tiene para mi dos funciones. La primera es purificar mi conciencia tras el duro esfuerzo que me supuso elogiar la película El caballero oscuro. La segunda, y ahora hablando en serio, es la de aproximarnos a un hecho que debemos tener en cuenta si pretendemos comprender qué fue exactamente lo que aportó al cine la llegada de una película (debo admitirlo) poco más profunda que el hueco de una cuchara. Y este hecho es que, en el año 2009, llevábamos infinidad de tiempo sin presenciar el estreno de una película de aventuras decente cuyo formato se redujera al esquema argumental convencional, sin otra pretensión que la de distraer a la familia. Fijemonos en el arranque de milenio. Toda película de aventuras que podamos encontrar de aquel entonces cuenta con un cebo comercial encargado de reciclar seguidores (por ejemplo, el bestseller, como en los casos de El señor de los anillos, Harry Potter y Las crónicas de Narnia), e inmediatamente deriva en un sinfín de secuelas que monopolizaron la taquilla (ídem, Piratas del Caribe).

Piratas_do_Caribe_2800

En resumen, en aquel entonces no había película de aventuras que se atreviera a destacar por su propia identidad, y casi todas acabaron convirtiéndose en soporíferos espectáculos de infografía gratuita (recuérdese cómo desde que George Lucas y Petter Jacson demostraran de lo que eran capaces los ordenadores las películas de aventuras parecieron olvidarse por completo de la realidad – añádase a este colectivo las dos secuelas de Matrix y 007: Muere otro día -). Y todavía hay un factor más a tener en cuenta: la aparición de la piratería, entonces incrementada por la recién aparecida crisis financiera. Recordémoslo: en aquel entonces, los videoclubes empezaban a extinguirse y los cines comenzaban a sufrir graves sacudidas económicas. La gente, hipnotizada por sus monitores, parecía estar perdiendo el interés hacia la pantalla gigante; y de hecho, antes de la aparición del título que nos ocupa tan solo El caballero Oscuro logró un taquillazo significativo desde que Petter Jackson cerrara su trilogía en 2003.

En tales circunstancias apareció James Cameron con su hipnótico experimento tecnológico. Y a pesar de la dura situación, una vez más demostró su capacidad para orquestar superproducciones de dimensiones inconmensurables, usando como único soporte la estructura convencional de la historieta de aventuras. De repente la gente volvió a correr hacia las salas, el cine recuperó su carácter universal, las películas volvieron a aparecer en las conversaciones triviales… y lo que es más, las familias reencontraron aquella humilde película de aventuras para comentar durante el almuerzo, aquella que años atrás encontraran en Las minas del rey Salomón, La reina de Africa, Indiana Jones o Tras el corazón verde. Todo ello se dio, en gran parte, gracias al hecho de que James Cameron lograra una tremenda innovación al conseguir lo que tantos otros ya habían intentado sin éxito: servirse de los avances tecnológicos para hacer llegar sus personajes a aventuras nunca vistas. Algo muy parecido lograrían más tarde Los vengadores y La vida de Pi.

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Noticias frescas con El gran Gatsby

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Introducción: los tiempos que vivimos

Una de las particularidades de la corriente cinematográfica del Nuevo Cine del Siglo XXI es que está formada por una serie de películas cuyos directores pueden dividirse en dos colectivos: el de los directores debutantes y el de los directores de resurgimiento inesperado. Estos últimos son un conjunto de autores que, tras dar sus primeros frutos, o bien cayeron en el olvido o parecieron agotar prematuramente su creatividad; no obstante, a mediados de la primera década del 2000 reaparecieron convertidos en referentes principales. Son los casos de David O. Russell, que tras su estrepitoso fracaso con Extrañas coincidencias resurgió de las cenizas con El luchador; o Stefen Daldrey, quien regresó a las pantallas con la aclamada El lector tras seis años de inactividad desde Las horas. Otro ejemplo puede ser Danny Boyle, a quien público y crítica casi habían olvidado por culpa de títulos como La playa o Sunshine pero que de un día para el otro conquistó los corazones de la academia con Slumdog Millionair; o Darren Aronofsky, que se deshizo del crucifijo recibido por La fuente de la vida gracias a El luchador y Cisne negro. Habían llegado nuevos tiempos de reinvención.

Los Hermanos Coen reapareciendo con No es país para viejos, Alexander Paine recuperando su prestigio con Los descendientes, David Fincher deshaciéndose del mal gusto de La habitación del pánico con Zodiac y El curioso caso de Benjamin Button, James Cameron regresando a las pantallas con Avatar tras doce años de inactividad… Podemos decir que en la segunda mitad de la primera década del 2000 tuvo lugar un extraño resurgimiento cinematográfico que pareció llenar de inspiración a todo un conjunto de directores que aparentemente habían perdido toda su creatividad. Y lo más curioso es que de este fenómeno brotó una nueva corriente estilística (a la que un servidor ya se ha referido como Nuevo Cine del Siglo XXI) que, entre otras cosas, nutrió de nueva inspiración a directores muy anteriores a los que acabamos de citar; directores cuya aportación creativa dábamos por terminada desde hacia años. Son los casos de Martin Scorsese con La invención de Hugo, Ang Lee con La vida de Pi, Steven Spielberg con Lincoln, Robert Zemekis con El vuelo y el reciente caso de Baz Luhrman con El gran Gatsby.

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Los cuatro jinetes y el llanero solitario 

Hablamos de un conjunto de autores que, como resultado de su fuerte arraigamiento a la industria, acaban por depender de la situación cinematográfica vigente. Por ejemplo, podemos observar cómo a partir del momento en que el cine empieza a magnificar al individuo con títulos de falsa épica como Gladiator o El último Samurai Scorsese parece perder el sentido de las proporciones con sus fallidas Gangs of New York y El aviador. Del mismo modo que cuando irrumpe en las salas de cine la primera oleada de superhéroes, Ang Lee no tarda en hacer su aportación con Hulk; y tan pronto como los efectos especiales generados por ordenador secuestran al cine de espectáculo, Spielberg y Zemeckis se suben al carro con las exageradas I.E. Inteligencia artificial, Minority Report y los títulos de motion-capture Polar Express y Beowulf. Lo que ocurre con Baz Luhrman durante este período es que brilla por su ausencia. Ang Lee da su canto de cisne con La tormenta de hielo, Spielberg con Salvar al soldado Ryan, Scorsese con Al límite, Zemekis con Náufrago y Luhrman con Moulin Rouge. Después de ello, los cuatro primeros empiezan a divagar de formas extrañas y Luhrman sencillamente desaparece.

Poco después de la reaparición del director de Romeo y Julieta con la olvidable Australia (película dotada de todos los tópicos que puedan encontrarse en la corriente cinematográfica habida en la ausencia del director – es decir, desde 2001 hasta 2008 -) tiene lugar la nueva oleada de creatividad mencionada más arriba (de la que es testigo la significativa selección de candidatas a los Oscars 2008). Esta oleada se encarga básicamente de devolver al cine los personajes creíbles y elimina la tendencia a magnificar los acontecimientos, conviertiendo al mismo tiempo a las imágenes generadas por ordenador en un recurso modesto al servicio de la película. Todo ello y mucho más puede apreciarse en la nada convencional El Gran Gatsby, película que, como hicieran las ya mencionadas La invención de Hugo, La vida de Pi, Lincoln o El vuelo se nutre de los mejores frutos del Nuevo Cine del Siglo XXI para convertirse en un trabajo tan deslumbrante como personal.