Nuevo cine del Siglo XXI [ 7 ]

oscars-2009

A grandes rasgos, esta serie de películas se encargó de limar pacientemente el grueso de bálsamo artificioso que cubría la mayoría de los films comerciales de inicios de milenio. Algunos con extrema seriedad (Buenas noches y buena suerte, No es país para viejos, Brokeback Mountain,), otros con frescura y desenfado (Juno, Iron Man, El discurso del rey) y otras mediante la reinvención genérica con ciertos toques de realismo (Casino Royale, El caballero oscuro, Zodiac), todos estos títulos alejaron al cine de la desgastada autoreferencia noventera y buscaron para él nuevas fuentes de inspiración. Pero como dijimos más arriba, hablamos de un “inicio de purificación” que vino de la mano de un colectivo de films que puede dividirse en dos apartados: el de aquellos cuya innovación ya ha sido probada gracias a su visible influencia en trabajos posteriores (los acabados de mencionar) y el de aquellos títulos que, por el momento, no parecen tener sucesión. Habiendo conocido ya a los primeros, centrémonos ahora en el segundo colectivo.

El resurgimiento de los “hermanos pequeños”

En el segundo apartado del presente estudio (2.- Una corriente, dos generaciones) se mencionaron los cuatro rasgos principales que caracterizan el Nuevo Cine del Siglo XXI. El segundo señalaba de dicho cine que este forma parte de una corriente perteneciente a una serie de directores que pueden dividirse en dos bloques: el de aquellos cuyos primeros trabajos ya formaron parte del movimiento (como el mencionado caso de El discurso del Rey) y el de aquellos que “antaño fueron vistos como hermanos pequeños de los grandes cineastas y que hoy, tras un largo tempo de inactividad, regresan como autores consagrados y principales responsables de las tendencias del cine contemporáneo”.

Centrándonos en el segundo caso, la manifestación más evidente de este resurgimiento de “genios dormidos” se dio en la ceremonia de los Ocars del año 2009. En aquel momento, el conjunto de títulos mencionados más arriba (Buenas noches y buena suerte, No es país para viejos, Brokeback Mountain, Juno, Iron man, Casino Royale, El caballero oscuro, Zodiac, etc…) ya había allanado el terreno para que este conjunto de directores casi olvidados pudieran regresar fortalecidos y reforzados gracias a esta nueva dosis de reinvención. Y el hecho es que gracias a ellos el cine recibió un fuerte y necesario empujón sin el cuál el Nuevo Cine del Siglo XXI sería inconcebible. 

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Nuevo Cine del Siglo XXI [ 6.8 ]

10 .- El discurso del rey – año 2010

El discurso del rey

Hasta ahora hemos hablado de películas que planteaban un nuevo enfoque estilístico que más adelante se convertiría en el germen del Nuevo Cine del Siglo XXI. Pero ahora, con esta última película de la selección, ya estamos hablando de cine 100 % perteneciente a dicha corriente. Este segundo trabajo de Tom Hooper supone, además, un cierre de ciclo en dos aspectos. Sobre el primero, recordemos cómo la primera película que comentamos (Buenas noches, y buena suerte) tenia por objetivo exaltar la epicidad de un personaje verídico sin pasar por alto su humanidad. Lo mismo sucede con el trabajo que nos ocupa, de modo que podríamos decir que la reforma empezada en 2005 sugiriendo un nuevo enfoque en el cine biográfico concluyó su operación en 2010 con una película de planteamiento similar pero de rasgos comerciales mucho más personalizados. Por otra parte, está el hecho de que, sin duda, podemos considerar a Tom Hooper como uno de los directores ya pertenecientes a la nueva corriente.

Es decir, las películas de las que se ha hablado hasta ahora o bien pertenecían a viejas glorias que resurgieron inesperadamente (David Fincher, Hermanos Coen, Ang Lee, James Cameron) o bien son los trabajos de determinaos debutantes que, sencillamente, participaron en esta transición de corrientes (Jaison Reitman, Joe Wright y Jon Favreau). En el caso de Tom Hooper, en canvio, sin duda hablamos de un director de una de las primeras películas encabezadoras del Nuevo Cine del Siglo XXI. Me explico. Con la llegada de El discurso del Rey se da un cambio de conceptos en lo concerniente al campo comercial; y para entenderlo nos es muy útil esta comparativa mencionada entre dicho título y el que en 2005 diera origen al cambio, Buenas noches y buena suerte. Fijémonos, sobre todo, cómo el trabajo de George Clooney necesitó despojarse de toda complicidad hacia los personajes para desmarcarse del empalagoso estilo comercial entonces tan de moda gracias a títulos como Una mente maravillosa, Descubriendo Nunca Jamás o Million Dollar Baby.

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Es decir, a inicios de milenio, debido a la ya mencionada tendencia cinematográfica de alejarse de la realidad, se había perdido de vista al protagonista entrañable pero imperfecto. Pero en el caso de El discurso del Rey, el legado de películas como Juno u Avatar (ambas protagonizadas por personajes entrañables pero desperfectos) permitió que Tom Hupper pudiera tratar con cierto cariño a sus protagonistas, sin por ello convertirlos en mártires o héroes americanos. Pues si nos fijamos, en los primeros años del siglo XXI los protagonistas de las películas de hollywood tan solo podían ser buenos, malos o aspirantes a la excelencia. Tomemos como ejemplo los casos de Gladiator, Una mente maravillosa y Million dólar Baby (protagonizadas por el bueno), Chicago y Mistic Riber (protagonizadas por el malo) o El señor de los anillos y Master and Comander (protagonizadas por personajes que evolucionan, es decir, aspirantes a la excelencia). En cualquier caso, no era posible encontrar en hollywood una película en donde el protagonista, a pesar de “bueno”, arrastrara consigo defectos humanos que sencillamente no cambiaran.

El logro de El discurso del rey, por lo tanto, se resume en el hecho de conseguir aunar al personaje simpático pero imperfecto del cine independiente con la narrativa comercial propia de hollywood que lo convierte en una figura épica. Se trata de una exaltación hecha desde los ojos humanos, magnificando al personaje y permitiendo al público cierto encariñamiento hacia él pero sin olvidar en ningún momento que se está hablando de una figura real (algo igualmente aplicable a todos los personajes secundarios). Un trabajo como este, que en un principio podría parecer de poca importancia, hizo posible el resurgimiento de un director de cine a quien ya dábamos por desaparecido en combate. Estoy hablando de la leyenda viviente que es el director Steven Spielbeg, que se reconcilió con el buen cine aplicando mucho de lo mencionado más arriba a su magnífica Lincoln.

el discurso

Nuevo cine del Siglo XXI (6)

Imatge

Afortunadamente, tras un oscuro período de escasa creatividad y de continua reiteración llega una refrescante oleada de nuevas propuestas que abarca aproximadamente desde el año 2005 hasta el 2010. A lo largo de este nuevo período una serie de títulos de prestigio considerable actualiza el cine contemporáneo arrojando algo de luz al terreno comercial. Hablamos de un conjunto de películas que mayoritariamente reivindicarían su prestigio desde la cima de los Oscars y que destacan sobretodo por plantear atmósferas y argumentos poco (o nada) presentes en la primera mitad de la década del 2000. Esta oleada, semilla del fenómeno cinematográfico al que hoy nos referimos como Nuevo cine del Siglo XXI, puede dividirse en dos apartados: el de títulos cuya innovación ya ha sido probada gracias a su visible influencia en trabajos posteriores y el de aquellos títulos que por el momento no parecen tener sucesión. Empecemos por el primer caso.

Títulos de innovación probada, en orden cronológico

Imatge

 1.- Buenas noches y buena suerte – Año 2005

La trilogía El señor de los Anillos ha finalizado y la saga de Harry Potter lanza por la borda toda su clase con la decepcionante El cáliz de Fuego. Las volteretas del hombre araña ya no sorprenden ni tampoco los superpoderes de los mutantes de X-men. Nadie parece entusiasmado con la primera parte de Los 4 fantásticos y el desprecio hacia las nuevas entregas de Star Wars flota en el aire, como sucede también con la segunda y tercera parte de Matrix. Además, el nuevo trabajo de Petter Jackson, King Kong, no es más que un cúmulo de despropósitos. La era del espectáculo tridimensional toca su fin.

Al mismo tiempo, el característico estilo de los autores cinematográficos del hollywood setentero ha dado ya sus últimos frutos con títulos de carácter absolutamente clásico, como Milion Dolar Baby, Master and Comander o Descubriendo Nunca jamás; mientras que ciertos autores consagrados como Scorsese y Steven Spielberg exprimen al máximo los últimos jugos de una etapa autoral casi finiquitada con las películas El aviador, Munich o La guerra de los mundos. Ni siquiera los hermanos Coen parecen tener nada nuevo que decir. En definitiva, en el ambiente puede olerse el aroma de fin de época.

En medio de tal situación entra en escena el segundo trabajo del actor estrella George Clooney, una grata sorpresa a distintos niveles. Usurpadora del puesto a La lista de Schindler al pasar a ser desde entonces la última película en blanco y negro presente en los premios de la academia, Buenas noches y buena suerte nos recordó cómo era el sabor del auténtico cine de personajes ofreciéndonos una excelente radiografía del mundo televisivo de antaño, aprovechando al mismo tiempo el compromiso político de su protagonista para hablarnos de la desinformación contemporanea.

Michael Clayton, Un tipo serio, Los idus de Marzo y El fraude son los títulos más significativos que encontraron cabida en la industria cinematográfica hollywoodiense gracias al camino abierto por el trabajo de Clooney. Hablamos, a grandes rasgos, de un cine centrado en radiografiar a sus personajes, normalmente protagonizado por un sujeto disconforme con su entorno, en donde la corrupción, las jugadas políticas o legislativas y la deslealtad hacia las reglas sociales (legales o no) tienen un importante peso.

2.- Brokeback Mountain / Expiación – Año 2006 [ y 2007]

Imatge

Mientras disfrutábamos de una exquisita exposición de buen cine ofrecida por el actor George Clooney, el director taiwanés Ang Lee se decidió a impartir su propia lección narrativa con una sorprendente historia de amor que rompería todos los tópicos habidos y por haber. Su trabajo abrió un nuevo camino a este cine cuya trascendencia la marca el paso del tiempo, normalmente centrado en un conflicto personal no resuelto por parte del protagonista que, a pesar de difuminarse con los años, queda para siempre presente.

Un año más tarde llegaría a las pantallas el segundo trabajo de Joe Wright, una película igualmente centrada en el demoledor paso del tiempo cuya fuerza puede barrerlo todo excepto un conflicto no resuelto. Aunque es posible que Expiación llegara a la industria gracias al camino abierto un año antes por Brokeback Mountain, lo cierto es que este título cuenta con un rasgo personal no presente en la película de Lee, que es el planteamiento de una historia personal alternativa como sedante frente a una realidad demasiado dura. Este rasgo la hace merecedora de tener también su propio puesto en el el colectivo de obras significativas, pues como veremos a continuación, sirvió de influencia para otros títulos.

El curioso caso de Benjamin Button, El lector y La vida de Pi son los ejemplos más llamativos de películas cuya atmósfera fantasiosa, trascendencia centrada en el paso del tiempo y conflictos vivenciales anclados en el pasado pudieron aparecer con normalidad en las salas de cine gracias a la existencia de los dos títulos anteriores.