Llenar el vacío (Rama Burshtein)

Llenar el vacío

La única forma que se me ocurre de abordar Llenar el vacío desde una perspectiva interesante es entender dicha película como un producto sujeto a crear debate: una discusión concerniente a la oposición entre dos conceptos a menudo enfrentados. Hablo de la abstinencia a realizar juicios morales en nombre del respeto hacia una cultura ajena frente a la prevalecencia de ciertos “valores universales” ante determinadas costumbres en cierto modo polémicas. En el caso presente nos encontramos ante aspectos como los matrimonios concertados y la honorabilidad del individuo como consecuencia del acatamiento de unas normas preestablecidas. Está, por ejemplo, el hecho de que el matrimonio de Shiba se convierta en un tema de discusión acerca del cual toda la familia parece tener algo que decir. ¿Es este el caso de una descarada violación de privacidad o sencillamente es una forma distinta de entender las reglas sociales? En esta discusión entrarían en juego debates acerca de la conformidad hacia este hecho por parte de la persona afectada (es decir, Shiba) y, en caso afirmativo, seguramente aparecerían nuevos interrogantes acerca de sus motivos: ¿se trata de una conformidad sincera o únicamente de la aceptación de un rol motivada por la presión de una costumbre soportada por una tradición injusta?

llaner el vacío 2

Probablemente no diga nada nuevo al afirmar que se trata de un debate entre dos bandos difícilmente conciliables. Para bien o para mal, todavía no existe ninguna fórmula universal capaz de fijar cual es el punto exacto en qué una tradición se convierte en maltrato o en qué momento una costumbre pasa a ser una imposición injusta. Tal vez algunos apelarían al tiempo, a una (supuesta) evolución del pensamiento e ideales que tarde o temprano colocará en el la posición debida a cada una de las culturas (en el aire queda cual es esta, así como también la posibilidad de que algunas sociedades hayan logrado ya este hito). Ante dicho debate y centrando ahora toda la atención en la película que nos ocupa, un servidor opta por un tercer posicionamiento: más allá de la posible legitimidad de las acciones que contemplamos en este relato, más allá incluso de la posibilidad de que dichos acontecimientos respondan a una jerarquía social injusta, nada de lo que se nos cuenta en Llenar el vacíodespierta en mí el más mínimo interés. Entiéndase que no me refiero a la cultura en sí ni tampoco al tipo de vivencia del colectivo social al que la película remite, sino que me refiero exclusivamente al insustancial culebrón televisivo que es la opera prima de la directora judía ortodoxa Rama Burshtein.

llenar el vacío 3

Por una parte, el posicionamiento de la narradora enfrente a los hechos que esta nos muestra resulta tan poco comprometido que toda posibilidad de debate queda completamente anulada. Por otra, tanto la estructura del relato como su ejecución formal son tan insustanciales que lo único que nos queda es una película de enredos propios del más convencional culebrón televisivo, solo que ahora trasladados a una cultura algo desconocida por el sector occidental. Es decir, Llenar el vacío no funciona ni como ejercicio reflexivo sobre la moralidad de las costumbres de un colectivo social ni como exposición objetiva de una serie de acontecimientos destinados a despertar nuestro interés (entendiendo esto último como lo mínimo que se espera de cualquier producto cinematográfico). Es por ello que un servidor opta por entender esta película como un periscopio a través del cual podemos observar una cultura que nos es ajena, lo que convierte a Llenar el vacío en un objeto únicamente interesante para aquellos que desconozcan el estilo de vida de determinado sector social. Más allá de este hecho, no encuentro motivo alguno para reivindicar cualidad alguna de este producto, pues su valor artístico me parece absolutamente inexistente.

Anuncios

Nebraska (Alexander Payne)

Nebraska

Una vez más, Alexander Payne nos sorprende con una deliciosa reflexión sobre estas cuestiones universales que, aunque modestas, rodean nuestro día a día y alimentan desde hace décadas los guiones del mejor cine. No es extraño, por lo tanto, que en dicha película encontremos referencias a determinadas películas de alto nivel, como por ejemplo Una historia verdadera (David Lynch, 1999). Pero Nebraska se distingue de ellas por la particular mirada desenfadada de su director, tan capaz de hacernos reír como de emocionarnos sin aparentar pretenderlo en ninguno de ambos casos. Una mirada hasta cierto punto distante (que no descuidada), en todo momento reticente a involucrarse en juicios morales u éticos, tan solo interesada en retratar lo mejor y lo peor de sus personajes; planteando preguntas más que ofreciendo respuestas y poniendo trabas al espectador en su intento de juzgar lo contemplado. El carácter de los personajes de Nebraska varía en función de a quien escuchemos: tenemos testigos que aseguran que Woody Grant no es más que un viejo egoísta interesado en vaciar los bolsillos a quien se le ponga delante, mientras que otros afirman que el bueno de Woody no es más que un blando cascarrabias incapaz de decir “no” a nadie.

Nebraska 3

Lo primero que llama la atención de Nebraska, último trabajo de un director impecable hasta la fecha, es su firme determinación en omitir las incontables posibilidades lacrimógenas que ofrecía un guión protagonizado por un anciano solitario y desprotegido. Este es, en cierto modo, uno de los aspectos que diferencian el trabajo de Alexander Payne del de David Lynch. No se me mal interprete: con ello no quiero decir en absoluto que Una historia verdadera pecara de sensiblería. Se trata, sencillamente, de que Nebraska nos muestra con más evidencia (y más tempranamente) ciertos defectos que sin duda los personajes de ambas películas comparten. Dicho en pocas palabras, si Lynch centraba su atención en el aspecto más conmovedor de la empresa de su protagonista, Payne utiliza dicha empresa para sacar a relucir virtudes y defectos de Woody Grant. Y como suele suceder en estos casos, los defectos se llevan la mayor parte del protagonismo. Una (savia) elección por parte del director que permite a la película analizar con elegancia y objetividad cómo Grant se relaciona con sus familiares, amigos y entorno. De ahí es de donde nace esta bella historia sobre la amistad, familia y también sobre la crueldad social que es Nebraska.

Nebraska 2

Es de agradecer, además, que una película tan cercana a las emociones humanas (a pesar de su “frialdad”) contenga importantes de humor. Un humor, como dijimos, nunca impuesto y nada prefabricado. Pues, en realidad, les secuencias que nos hacen reír responden a un tipo de situaciones que resultan graciosas por si solas; es decir, situaciones que contempladas en la vida real nos harían reír del mismo modo que lo hacen en la ficción. Como si Alexander Payne supiese que, a pesar de todo, la vida real contiene humor, y que para ofrecer un buen retrato de la misma no es posible pasar por alto este hecho. Estamos, pues, ante una película profundamente humana que, a pesar de no dejar títere con cabeza, tampoco condena irremediablemente a sus protagonistas, sino que los expone tal y como son sin miedo al rechazo ni a mostrar su lado más dulce. Una película más de un director al que nada se le puede reprochar, pues ha demostrado saber reinventar una y otra vez su propio estilo para mostrarnos interesantísimos aspectos sobre las personas; y que, para colmo, ha logrado con toda modestia hacerse un hueco en el sector comercial cinematográfico contemporáneo. Señoría, nada más que declarar.

Nadal

Ara que arriba Nadal i les festes, la gent està en familia i els canals de televisió aprofiten per emetre “pel·lícules i sèries nadalenques”. Què té en comú tot això que emeten?

La majoria transcórren en època de Nadal, i són les que més apareixen. Altres tracten sobre el Nadal en la seva expressió més superficial (Pare Noel, trineus, etc.). Algunes ho fan en sentit irònic (The Grinch).

Després hi ha un altre gran grup que apel·la al cristianisme o a events religiosos importants. Solen ser pel·lícules èpiques i extremadament llargues, per això també són una bona opció per aquelles denses sobretaules d’aquests propers dies.

N’hi ha moltes que tracten sobre l’esperit familiar, el valor de tenir familia i la seva importància.

I per últim, les que transcórren al Nadal però només com una excusa per desenvolupar un argument que hi té poc a veure.

Tinc una petita llista de les meves preferides:

Love Actually

És una pel·lícula que reuneix molts aspectes: transcórre al Nadal, i és un estudi de les relacions entre personatges de totes les edats. El que els uneix, com es veu a mesura que passen els minuts, és l’amor. Sona cursi, oi? És que ho és, i molt. Però és d’aquelles ocasions en que la cursileria està tan ben portada que és un valor positiu. Una comèdia romàntica que emociona, fa riure, i és un perfecte reflex de l’esperit nadalenc; perquè gràcies als diferents punts de vista dels personatges veiem totes les cares del Nadal. Personalment, crec que la més divertida i alhora emocionant és la del nen enamorat de la seva companya de classe, que a més ens deixa una de les millors escenes:

Home Alone (Solo en Casa)

Aquesta pel·lícula estrenada el 1990 ja és tot un clàssic de la nostra generació. Sembla ser l’única aparició exitosa de Macaulay Culkin, un dels actors infantils més pròdigs que no ha sabut continuar la seva carrera. El paper del protagonista és un dels punts forts d’aquesta comèdia familiar. La premissa és ben senzilla, i molts nens s’hi poden identificar. Culkin és el germà petit d’una familia de molts germans. Mai el tenen en compte, li fan putades, el castiguen per res… Un dia, la familia se’n va de viatge. Entre l’stress que suposa organitzar-ho tot, els pares se l’obliden a casa, i se n’adonen un cop a l’avió. L’argument, com el títol indica, es desenvolupa amb el protagonista (un nen), vivint sol a casa. Després apareixen uns lladres, i essencialment és una comèdia, però el missatge i la temàtica de la pel·lícula va més enllà: la importància de la familia i l’amor que existeix entre els membres d’aquesta encara que no sempre es demostri. És a dir, els vincles familiars com un element impertorbable i immemorial. És un missatge senzill i important, que es reflexa perfectament en el protagonista: en un principi és feliç perquè està sense la seva familia (que aparentment no l’estima), però a mesura que passa el temps (i s’acosta el Nadal) els troba a faltar moltíssim i l’únic que vol és que tornin. El final, quan es reuneixen tots, és absolutament màgic.

Ben-Hur

Una de les produccions més èpiques de la història del cinema. Amb un contingut altament religiós, tracta sobre un príncep jueu (Judah Ben-Hur, Charlton Heston) que és trahït pel seu millor amic, el romà Messala. Judah serà empresonat i passarà per diversos perills i llocs, amb només la venjança en ment. Paralel·lament a aquesta història de venjança, també veiem els primers pinitos de Jesús. Aquesta pel·lícula es sol emetre durant les festes per tres motius: és èpica i llarga, és boníssima, i és religiosa. Casualment, la part religiosa és la que menys interessa; un pretext per explicar una genial història de venjança i intriga. A la memòria col·lectiva queda la magistral carrera de quàdrigues i el colossal paper de Charlton Heston.

Mr. Bean

Molts de la meva generació hem crescut amb les reposicions nadalenques de Mr. Bean a TV3. Què dir d’aquest absolut geni de la comèdia gestual i l’ironia? Doncs que avui dia segueix sent una de les sèries més respectades i venerades pels amants de la comèdia. Com que és quasi muda, és totalment universal. Es sol posar al Nadal perquè té dos o tres capítols referents a aquesta festivitat que són els millors de la sèrie. Especialment tendre és la relació de Mr. Bean amb el seu osset de peluix, que tracta com si fos el seu fill i el seu millor amic. Mr. Bean és únic. Escena memorable la seva versió del Pessebre en un centre comercial.

Die Hard (Jungla de Cristal)

Una de les millors pel·lícules d’acció de tots els temps, i alhora una de les mostres de cinema nadalenc irònic. En aquest cas, el Nadal només és un pretext, una data. John McClane (Bruce Willis) és un agent de policia que aterra a Los Angeles el dia de Nadal, per reconciliar-se amb la seva dona. Un xòfer el porta cap a la vigília de Nadal de l’empresa Argyle, a un gratacels (el ja mític Nakatomi Plaza). Un cop dins, Hans Gruber (Alan Rickman), un terrorista, segresta a tothom menys a McClane, que farà el possible per derrotar el dolent. El fet que l’acció es situï al Nadal fa que sigui “la peli d’acció de les festes” per antonomàsia. Cal revisitar-la sovint, i el Nadal és una excusa perfecte.

Nightmare Before Christmas (Pesadilla Antes de Navidad)

Pel·lícula d’animació musical stop-motion, dirigida per Henry Selick i amb l’ajuda inestimable de Tim Burton. En aquesta història, pura comèdia negra, Jack Skellington, habitant del “Poble de Halloween”, es troba amb un portal que li permet accedir al “Poble del Nadal”. Jack, un tipus important en el poble, està trist i lacònic, i un pèl cansat del Halloween. Quan descobreix el Nadal, queda fascinat i intenta traslladar el Nadal al Poble de Halloween. Presenta una idea genial, un xoc entre Halloween i Nadal. És una peli tan fosca i corrosiva que a molts nens els hi feia (i els hi fa) por; quan és un producte aparentment infantil. Com amb tots els productes gòtics i tocats per Tim Burton, s’ha convertit en una pel·lícula de culte.

Eyes Wide Shut

Una de les millors obres del mestre Kubrick, la seva última producció, estrenada el 1999. Història de fidelitat, sexe, i sordidesa. Emmarcada en època nadalenca per dotar de més ironia al missatge de la pel·lícula. És una de les meves preferides de tots els temps, absolutament imprevisible i amb una tensió creixent. A la memòria queda la famosa escena de la mansió. El tràiler és un dels més recordats: mostrava a una parella real (Cruise & Kidman) en actitud suggerent. Una maniòbra de màrketing brillant, perquè la pel·lícula és molt diferent.

It’s a Wonderful Life! (Qué Bello es Vivir)

La meva representació del Nadal preferida. Sobretot, del famós esperit nadalenc. Té un dels finals més emocionants que he vist mai. Cinema comercial i feel-good americà, dirigida per Frank Capra. Bons molt bons, dolents molt dolents; transmet un missatge atemporal: els diners no donen la felicitat. James Stewart interpreta un pare de familia que té problemes econòmics. Un dia (la vigília de Nadal) toca fons, i s’intenta suïcidar. Per sort, el seu àngel guardià el salva, i li ensenya com hagués sigut la vida de les persones que l’envolten sense la seva presència. És a dir, la influència que el protagonista ha tingut sobre els que l’envolten. Parla de temes importants sota la pàtina de la moral americana, donant molta importància als diners i a la religió; però en última instància és un conte maquíssim. No falla.