Lincoln

Spielberg y Tarantino, antiguos reformadores de la narrativa – Segunda parte

Recapitulemos. Como ya dije en el inicio de la crítica de Django Desencadenado, la llegada a nuestro país de Lincoln y el último trabajo de Tarantino supone el estreno de dos cintas de contexto parecido abordadas con estilos claramente opuestos. Y el caso es que las distintas formas en que una y otra película se posicionan en el mismo bando anti-esclavista pueden verse como reflejo de los estilos narrativos de dos directores de cine que en su momento replantearon el lenguaje cinematográfico de formas muy diferentes. Centrémonos ahora en el caso de Spielberg.

Steven Spielberg y George Lucas son dos de los directores a los que a menudo se atribuye la reinvención del cine comercial, algo que ocurriría en la década de los 70 cuando presentaron las célebres piezas de aventuras Tiburón y La guerra de las galaxias. En aquel entonces, el público que veinte años atrás se maravillaba con las aventuras de La reina de África, Río Bravo o Con la muerte en los talones había crecido, y la gran extensión de critérios acompañada por la aparición del espectador adolescente pedía a gritos una actualización del entretenimiento cinematográfico. La respuesta llegó con el estreno de las películas mencionadas, sin duda dos piezas que marcaron un antes y un después logrando ser el referente de la mayor parte de producciones comerciales rodadas hasta hace poco tiempo. Se trataba, en definitiva, de un redescubrimiento del espectáculo cinematográfico dirigido a toda la familia. 

Guardémonos de mencionar el caso Lucas, aquello creó en la autoría de Spielberg un insaciable deseo de innovar, tanto en el campo narrativo como en el tecnológico. Primero llegaría la reivindicación del arqueólogo aventurero, más tarde la introducción en el cine de las imágenes generadas por ordenador y, finalmente y como última aportación importante, la actualización del estilo bélico en el cine contemporáneo. Lo que sigue en la carrera del director son constantes altibajos en lo que podría resumirse como un permanente intento fallido de innovación innecesaria. Tómense como ejemplo el intento fracasado de revisionar La guerra de los mundos, la innecesaria cuarta entrega de la saga Indiana Jones inundada de infografía o la más reciente adaptación de Tintín, nuevo intento de innovación tecnológica del que resultaría un vacío y saturado festival de malabarismos visuales.

Pero lo cierto es que esta vez Spielberg ha hecho un buen trabajo. Todo la hiperactividad narrativa que convertía a sus piezas anteriores en una exagerada exaltación de formas desprovistas de profundidad se ve aquí sustituida por una contenida dirección, amante de la sencillez al mismo tiempo que atrevida. Nos encontramos ante un espléndido retrato histórico tan profundo como entretenido, que contra todo pronóstico y mediante un excelente uso de los diálogos, centra todo el interés en sus personajes, mucho más que en la espectacularidad, el dramatismo sensiblero o en las filigranas visuales. Da la sensación de que esta vez Spielberg no ha centrado todo su esfuerzo en la innovación, sino en sacar el mayor jugo posible a la interesantísima historia que desarrolla. Los personajes, el contexto social, los acontecimientos políticos y los históricos cambios legislativos no necesitan ningún estímulo formal para crear interés, y el director lo sabe. Pero ello no quiere decir que estemos hablando de un desarrollo narrativo simplista. Todo lo contrario.

Como ya se ha dicho y dirigiendo ahora la mirada hacia el aspecto más obvio, hay que decir que Lincoln logra una excelente reproducción del momento histórico en que se sitúa. Tanto si hablamos de aspectos visuales relacionados con la estética como si nos referimos al apartado social, es incuestionable que la pieza que nos ocupa logra convertirse en esta mágica ventana temporal que debe ser toda buena película de época. Y es que, más allá de los excelentes decorados o del fantástico trabajo realizado por el director de fotografía Janusz Kaminski, director y guionista exponen la ética y los ideales predominantes en la sociedad a la que se refieren sin ocultar el recelo con que esta veía la inminente abolición de la esclavitud. De hecho, en la película, el gran objetivo de Lincoln consiste en presentar la reforma legislativa como medida pragmática para poner fin a la Guerra de Secesión, motivo por el cual esta debe ser votada mientras los soldados aún combaten.

De este modo y aunque vemos muy poco sobre el trato esclavista y las injusticias raciales, queda totalmente plasmada la ética social de la época según la cual los negros eran decididamente inferiores, como en (relativa) menor medida también ocurría con la mujer. Y aquí es donde entran los entramados políticos del presidente Lincoln, que tienen como objetivo camuflar el verdadero carácter humanitario de la abolición para ser presentada como artimaña política con el único fin de acabar con la guerra. Estrategias políticas consistentes en pactos realizados al margen de la ley o malabarismos de palabrería al mas puro estilo del clásico discurso político demagogo son algunos de los métodos utilizados por el partido republicano que Spielberg nos muestra con detallismo, elegancia y sin reparo, todo ello mediante un excelente uso de los diálogos. Y es gracias a ello que podemos disfrutar de una magníficamente desarrollada trama política.

Por lo que respecta a los personajes, es cierto que se presenta a Lincoln como al héroe indiscutible de la política, pero también lo es que terminamos por conocer al sujeto desde un punto de vista absolutamente humano. A ello contribuye considerablemente la triste situación matrimonial en la que se encuentra el protagonista como resultado de la inesperada muerte de un hijo, algo que el presidente no ha sabido afrontar. Recordemos el momento en que este mismo grita a su mujer las duras palabras “debería haberte encerrado en un manicomio.” Es entonces cuando entendemos que Lincoln es una persona como cualquier otra, solo que de ideales firmes y con una decidida confianza hacia la justicia, nacida probablemente como antídoto hacia el profundo dolor derivado de la pérdida. Mención especial merecen también el elenco de personajes que acompañan al protagonista, todos fantásticamente caracterizados con la ayuda de una exquisita interpretación.

Así es como Spielberg no solo recupera su posición de gran director de cine perdida varios años atrás, sino que además presenta un estilo de película nunca visto en su filmografía hasta la fecha. Se trata de un trabajo profundo desprendido de todo tipo de maniqueísmos (como en cierto medo podía suceder con las políticamente correctas – aunque tampoco nada despreciables – La lista de Schindler o Salvar al soldado Ryan), que funciona tanto como documento histórico como reflexión social. Y lo más interesante es que el motivo de tal logro no es otro que la decisión de dejar la innovación tecnológica y los malabarismos narrativos a un lado para contar con toda modestia una historia interesante de por sí.

Anuncios

Prèvia Oscars 2011

Un any més, com la Lliga i la Chempions, tornen els Oscar. Aquest cop els presentaran James Franco i Anne Hathaway, una parella d’actors joves dels que sentirem parlar en els pròxims anys. Ell acaba de protagonitzar 127 Hours, i a ella li acaben de donar el paper de Catwoman a The Dark Knight Rises, la nova entrega de la saga Batman de Christopher Nolan.

Per començar, s’ha de deixar clar que és un premi altament polititzat. No sol guanyar la millor, ni els millors. Ho podeu comprovar fàcilment fent un repàs a premis passats. Uns exemples. A Scorsese no li van donar per Casino ni per Goodfellas. Malcolm McDowell no va guanyar per A Clockwork Orange. Sistemàticament van maltractar a genis com Stanley Kubrick o Orson Welles, premiant a altres realitzadors o pel·lícules que avui dia han caigut en l’oblit.

Per intentar entendre aquestes decisions, explicaré una mica com funciona el procés de votació. Totes les persones que han estat nominades o premiades algun cop passen a formar part de l’Acadèmia. Aquests són els que voten any rere any. Només que et nominin una vegada, votes tota la vida. Només votes a la categoria que t’han nominat. És a dir, un director nominat votarà tota la vida només a directors. Durant l’any, cada membre rep els famosos Screeners que podeu veure pulul·lant per la xarxa. No són més que DVDs de les pel·lícules nominades. Quan un membre s’ha decidit, envia un sobre amb els seus vots.  Problemes d’aquest sistema? Molts. Per començar, tots els vots tenen el mateix pes. El vot del montador d’Avatar té el mateix pes que el de Scorsese. O el de Matt Damon té el mateix que el de Jack Nicholson. És democràtic, però crec que el vot hauria d’estar compensat, i el de segons qui hauria de valer més. D’altra banda, hi ha molt de ressentiment: estic convençut que en molts casos qui guanya depèn molt del seu caràcter i de les relacions que hagi establert al llarg de la seva carrera. Pura política.

És indiscutible que són el premi més prestigiós del món. Per repercussió comercial, mediàtica, i reconeixement general del públic. Tothom coneix els premis, i les pel·lícules premiades les acaba veient quasi tothom. Fins i tot estar nominat es valora. Ampliar les nominacions a millor pel·lícula a 10 va ser una gran maniobra, ja que hi pot haver més varietat i més cinema independent. Aquest any, poca gent hagués vist (o veurà), pel·lícules tan petites com Winter’s Bone o The Kids Are All Right si no fos per les nominacions. Molts ho negaran, però crec que és així: la publicitat i el reconeixement és bàsic per l’èxit de les “grans”, i per descobrir aquestes “petites”.

Aquest any, han encertat de ple amb les nominades. Le he vist totes, i només n’hi ha dues que em semblen lamentables: The King’s Speech i Biutiful (i sort que no van nominar Buried). Però el nivell general és molt superior a l’edició de l’any passat: la majoria em van deixar bastant fred, a excepció d’aquestes tres: Avatar, The Hurt Locker, District 9. Oscar a Sandra Bullock? The Blind Side nominada a millor pel·lícula? Precious premiada? En fi.Els presentadors (Alec Baldwin & Steve Martin) tampoc van estar a l’alçada.

L’edició del 2009 va ser genial quant a gala en si:  Hugh Jackman es va destapar com un dels millors presentador dels últims  temps. Va fer riure, va cantar i va ballar: tot a la vegada. No es pot dir el mateix dels premis d’aquell any: el bunyol infame de Slumdog Millionaire va arrassar. Aquell any encara se’n nominaven cinc, totes prefabricadíssimes per guanyar els Oscar: fàbula New-Age d’un pobre nen indi, Fincher fent un melodrama de 3h (WTF?), una entrevista de Frost a Nixon que com a molt dóna per un curt, Milk (sense comentaris: la definició d’oscar bait) i The Reader, que és la única que no he vist, però no té pinta de ser una obra mestra. Dos errades grosses i imperdonables: no nominar The Dark Knight ni Christopher Nolan; i en un any tan pobre, haguéssin pogut donar-li Millor Pel·lícula a Wall-E tranquil·lament (una de les millors dels últims temps, en general).

Dit això, faré un breu comentari sobre les categories. No intentaré predir qui guanyarà, és absolutament aleatori, ja que el criteri i el sistema de votacions és qüestionable.

Podeu veure la llista de nominades aquí: http://en.wikipedia.org/wiki/83rd_Academy_Awards#Academy_Awards_of_Merit

MILLOR PEL·LÍCULA

Totes em semblen bastant bones, a excepció de The King’s Speech. No obstant, les apostes diuen que és molt probable que guanyi. Té tot el que agrada als Oscar: drama històric de superació personal, història d’amistat entre dos actors veterans, tracta el tema del tartamudeig… Per mi massa prefabricada i freda, poc honesta i arriscada. L’única que li podria fer ombra, i hauria, és The Social Network. Em sembla una obra mestra en tots els aspectes (podeu llegir la meva crítica). Si guanyéssin Toy Story 3 o Black Swan tampoc m’enfadaria, grans pel·lícules les dues.

MILLOR DIRECTOR

Complicat, perquè és difícil aïllar la feina del director. Tots sabem que fer una pel·lícula és un treball d’equip. La cosa es complica quan normalment tots els directors solen treballar amb el mateix equip pel·lícula rere pel·lícula. Crec que hauria de guanyar David Fincher de carrer. No obstant, també li podrien donar a Darren Aronofsky: ha fet una peli sobre una temàtica arriscada, fent servir molts tipus de càmeres diferents, i allunyant-se molt del seu estil visual habitual. La seva pel·lícula és realment única, de les que millor expressa el tornar-se boig progressivament. No és un director subtil: perfecte per una història com la de Black Swan.

MILLOR ACTOR

Javier Bardem: no vocalitza bé, primer requisit per ser actor. Descartat. Jeff Bridges: gran paper, podria guanyar. Personalment em sembla una mica forçat, i el personatge és bastant unidimensional. És divertit, fa gràcia, i està entre les millors de l’any, però no crec que mereixi guanyar. Jesse Eisenberg fa un gran paper, potser massa subtil i fred perquè guanyi. El personatge li requereix fer-ho com ho fa, i ell ho executa a la perfecció. Personatge amb matisos i ple de moments brillants. Colin Firth guanyarà quasi segur. Actor veterà, la veritat és que s’ho mereix bastant i guanyarà. El seu tartamudeig va i ve, com un tartamut de veritat. Gran. James Franco, per mi el segon després de Firth. Fa un paper complicadíssim (1h 30 atrapat en una roca), ell és la pel·lícula. Actor incipient que ha tingut papers menors en el cinema i està cridat a ser un dels grans. Estaria bé que guanyés.

MILLOR ACTRIU

Hi ha dues que no les he vist, però he sentit bones coses: Michelle Williams a Blue Valentine i Nicole Kidman a Rabbit Hole. Jennifer Lawrence, actriu debutant, fa un paperàs a Winter’s Bone. Porta la pel·lícula perfectament, no brilla tant perquè té uns secundaris bestials al costat (John Hawkes, Dale Dickey). La cosa, per mi, està entre Annette Bening i Natalie Portman. El problema del paper de Natalie Portman és que no té gaires matisos: fa d’una dona que es torna boja, per tant tota l’estona està espantada i paranoica. Ho fa bé, molt bé, podria guanyar perfectament. Em quedo amb Annette Bening perquè el seu paper sí que té matisos, és molt natural, i el factor clau: val la pena veure la pel·lícula únicament pel seu paper. Se’l podria endur qualsevol de les dues i no seria immerescut.

MILLOR ACTOR SECUNDARI

Aquí no cal dir res: Christian Bale. Històric.

MILLOR ACTRIU SECUNDÀRIA

Molt complicada. Descarto a Helena B0nham-Carter. Si no entenia per què li seguien donant papers, encara entenc menys el fet que l’hagin nominat per un paper tan pobre, segueix sent una actriu lamentable. Hailee Steinfeld, la nena de True Grit, ho mereix per què és el seu primer paper gros, però no em sembla brillant com algunes de les altres nominades. Amy Adams demostra que sap actuar i que no només és un florero. El tema està entre Melissa Leo i Jacki Weaver. El millor és que les dues fan un paper semblant: matriarques de famílies disfuncionals. Actuacions potents les dues. Em decanto per Melissa Leo, pel simple fet de que la seva actuació és totalment diferent de les que li havia vist. La seva transformació física és destacable, és una actriu molt versàtil.

MILLOR GUIÓ ORIGINAL

Inception, sense cap mena de dubte. Si no és pel guió en si, per la idea. The Fighter i The King’s Speech són massa prefabricats, massa previsibles. The Kids Are All Right té un bon guió, llàstima del desenllaç i de certs convencionalismes.

MILLOR GUIÓ ADAPTAT

Aquí tampoc cal dir res: The Social Network, un dels millors guions dels últims temps.

MILLOR PEL·LÍCULA DE PARLA NO ANGLESA

Només he vist Biutiful, i si guanya, els Oscar hauran perdut el poc crèdit que els queda. És de les pijors pel·lícules que he vist aquest any.

MILLOR DOCUMENTAL

Només n’he vist dos: Restrepo i Inside Job. Del primer en vaig parlar en el meu Top10 del 2010. El segon em va semblar força dolent. Cinematogràficament és nul: un expert rere un altre vomitant dades sobre la crisi, i dient que alguns la van predir. Liós, manipulador i lleig de veure. La meva aposta és Restrepo, tot i que tampoc em sembla brillant. Oblit important: Catfish.

MILLOR BANDA SONORA ORIGINAL

Totes les nominades ho mereixen, ja que totes són grandíssimes bandes sonores. No és d’extranyar, ja que la majoria dels nominats són compositors reputats: A.R. Rahman (127 Hours), John Powell (How To Train Your Dragon), Hans Zimmer (Inception), Alexandre Desplat (The King’s Speech) i Trent Reznor (The Social Network).

No he escoltat la de John Powell, però no dubto del seu talent (La saga Bourne, per exemple). Des les altres, en destaco dues: Inception i The Social Network. Les dues casen perfectament amb la pel·lícula, en són una part essencial. M’agrada Inception perquè és bastant diferent al que ha estat fent Zimmer aquests últims anys. Però m’encanta la de The Social Network, és diferent a la majoria de bandes sonores recents, més subtil que Inception. El més destacable és que és el primer cop que Trent Reznor composa una banda sonora. Si hagués de triar, em quedo amb The Social Network.

MILLOR EDICIÓ DE SO

No he vist Tron Legacy ni Unstoppable, les que més sonen per guanyar. Realment, és un premi difícil de donar i comentar. Amb pel·lícules tant cares i ben produïdes, l’edició del so és un aspecte fonamental que totes cuiden molt. No sé massa què dir…

MILLOR MESCLA DE SO

Aquest és més fàcil, només ens hem de fixar en com està dissenyat el so de la pel·lícula: si utilitzen el surround, baixes freqüències, si es senten bé els diàlegs, …

Està, un cop més, entre Inception i The Social Network. El mateix cas que amb les bandes sonores: una és més estrident i grandiloqüent, més òbvia. L’altre és sutil però funciona igual o millor. En aquest cas, em quedo amb Inception, és una de les millors mescles de so dels últims anys, junt amb The Hurt Locker, Avatar i La Saga Bourne.

MILLOR DIRECCIÓ ARTÍSTICA

De les que he vist, em quedo amb True Grit. Apustuflant, una de les millors recreacions del Far West de la història, comparable al millor Peckinpah. Sembla que estiguem allà. L’ambientació és senzillament perfecte, sobretot en els compassos inicials de la pel·lícula.

MILLOR FOTOGRAFIA

S’han oblidat The Fighter, que només per com estan filmats els combats mereix ser-hi. No obstant, totes destacables. M’encanten els plans inclinats i poc ortodoxes de The King’s Speech. M’agrada la manera de filmar els diferents somnis d’Inception. M’agrada la puritat i el clacissisme de True Grit, amb els seus plans amples i veient l’acció des de lluny. M’agrada l’estil de The Social Network, amb la paleta de colors groga-blava de Fincher, i la seva capacitat de retratar espais tancats. Però sobretot, m’apassiona la versatilitat de Black Swan. Un recital de plans i càmeres diferents, d’un ús magistral dels miralls, i retratant la bellesa del ballet des del punt de vista de les ballarines, i no de l’espectador. Li donaria a Black Swan o a True Grit (Deakins fa temps que ho mereix).

MILLOR MUNTATGE

S’han deixat a la que hauria de guanyar de carrer, que és tot un recital de muntatge: Inception. Alterna entre tempos diferents de manera invisible, transportant-nos d’un somni a l’altre i sempre sabem on som i a la velocitat que transcórre el temps.

De les nominades, Black Swan és la que més em convenç; tot i que el muntatge videoclipero de 127 Hores també m’agrada molt.

MILLORS EFECTES VISUALS

Una altra on s’han columpiat molt.Ni han nominat a Black Swan, que hauria hagut de guanyar de carrer. Té efectes visuals que recorden a les millors èpoques passades, on no es feien servir efectes digitals. Aquesta en té, però estan tan ben fets que un no hi pensa. El que més m’agrada és que en el 80% de la peli hi ha miralls, i no es veu ni una sola càmera. Les han esborrat digitalment. Estic segur que molts dels que l’hem vist no ens hem adonat d’aquest fet.

Doncs bé, ja ho tenim. Algunes categories no les he comentat, per dir tonteries millor no dir res. A esperar que King’s Speech no arrasi i els Oscar no perdin el poc crèdit que els queda.

Pol Milian


The West Wing: Primera Temporada

Fa uns dies he acabat la primera temporada de The West Wing, empès per diversos inputs que m’asseguraven que era una des les grans sèries contemporànies, que juga a la lliga de The Wire, The Sopranos i Deadwood.

Qualitat & Durada

Doncs de moment, crec que no. Per començar, és extremadament televisiva. Les altres grans sèries actuals són cinematogràfiques, motiu pels quals molts anti-sèries es van convèncer al veure els primers minuts de The Sopranos, per exemple. El pas de la pura televisió al pseudo-cinema és vital per entendre l’èxit de crítica i el recolzament dels connaisseurs del setè art.

En segon lloc, 22 capítols. Un altre aspecte avui dia antiquadot per a qualsevol sèrie de qualitat. Les sèries actuals solen tenir entre 10 i 13 capítols, per diversos motius: no tant cansat de veure, menys capitols desaprofitats… El més important: més qualitat de guió degut a que els guionistes tenen el doble de temps que en una sèrie de 22 capítols. Aquesta extensió d’hores, a The West Wing, es nota amb dos exemples claríssims.

Primer: capítols-escombraria. In Excelsis Deo, en que un membre de l’staff organitza un funeral per un veterà de guerra que havia acabat sent homeless; Take Out This Sabbath Day, una reflexió extremadament estúpida sobre el Judaisme i el Cristianisme, un dels personatges qüestiona la seva fe jueva, de manera massa infantil i ingènua. N’hi ha algun més, però cal dir que pocs entre els 22 que hi ha. Tot i que estic segur que podria treure perfectament 6 o 7 capítols sense que afectés gaire.

Segon: qualitat de guió. La majoria de capitols són auto-conclusius i amb un alt grau d’independència entre sí. Per tant, un capítol bo o dolent depèn més del tema tractat que d’una trama global de la temporada. Això exigeix guionistes molt actius, ràpids, i segurs del que fan; perquè no hi ha temps de re-escriure guions. Aquesta pressa fa que no s’aprofiti bé la llarga durada de la temporada. Per exemple, amb la introducció de nous personatges. Es podria anar donant temps a cada un al llarg dels capítols, però enlloc d’això, és freqüent que un aparegui al capítol 2 i no torni a sortir fins al 14; pretenent que aquest personatge ha fet les seves coses durant aquest temps i ens n’hauriem d’haver enrecordat. Dos exemples flagrants: la filla d’en Leo, i la nòvia d’en Sam Seaborn.

Americanisme & Realisme

Dir que The West Wing no és americanista, és estar cec. I dic americanisme en el sentit pejoratiu del terme. Patriotisme, xovinisme, mirar-se massa el melic, o com se li vulgui dir. Són freqüents els capítols que acaben amb un gran discurs patriòtic i música sentimentaloide de violins i trompetes sonant de fons. Es tracta al president com el més llest i més bo del món, el que ho pot i ha de resoldre tot. El seu staff, tots de Harvard i amb les notes més altes de la seva promoció, capaços de citar a Yeats o a Keynes segons com es llevin. Algú es creu això? Jo no.

I és que aquesta sèrie no és gens realista. Quan la vaig començar frissava per un retrat de la Casa Blanca realista i fidedigna, o almenys versemblant. Però és tot el contrari. Sí, alguns fets són plausibles; però en conjunt, intenta ser més una espècie d’utopia esquerrana del que hauria pogut ser l’etapa Bush amb un president bo. Perquè a The West Wing, bo= d’esquerres; dolent= de dretes.

Què té de bo? Per què veure-la: ACTORS i DIÀLEGS

Tot i no ser el que buscava, m’agrada bastant. M’encanten els personatges. Estan molt ben definits i cada un mostra un apartat diferent del procés de govern: premsa, congrés, senat, economia…

Un dels més interessants és C.J. Cregg (Allison Janney), la secretària de premsa que dóna les típiques conferències que hem vist a les notícies, amb el fons blau fosc i l’escut de la Casa Blanca. Es demostra que és una feina complicadíssima, s’ha d’estar molt preparat i conèixer en tot moment què es pot dir i què no.

Els actors són cares conegudes de la televisió: John Spencer, Richard Schiff, Allison Janney, Bradley Whitford… Però si n’hi ha algun que destaqui per sobre de la resta, aquest és Martin Sheen, fent de president Jed Bartlet. Controla perfectament el moment: quan intenta fer gràcia, en fa. Quan s’enfada, fa por. I quan es posa serio, tothom s’hi posa.

Deixant de banda el tema actoral, s’ha de veure algun capítol per apreciar la pedra angular de la sèrie: ELS DIÀLEGS. Extremadament ràpids, sorneguers, irònics, divertits… De tota mena. És aquí on radica el talent del creador, Aaron Sorkin. En escriure diàlegs que van a la velocitat de la llum. És igual si un només n’entén la meitat, també degut a que algunes paraules són argot polític que no s’explica mai. Els capítols passen volant, perquè un ha de posar els cinc sentits per intentar captar tots els matisos. Es nota que els escriu gent culta i que sap què es cou en el govern. Molts guionistes de la sèrie eren periodistes de la Casa Blanca o hi estaven vinculats d’alguna manera. Aquest coneixement, combinat amb l’habilitat de Sorkin, ens condueix a intercanvis com aquest:

El suc de la sèrie és aquest: conversacions entre el president i el seu equip, amb el president demostrant que és el millor en la seva feina i la seva cultura infinita.

Evidentment, a llarg termini, la gràcia serà veure com afronta crisis i problemes; i com el seu equip comet unes errades impressionants.

Va guanyar 8 Emmys, jo crec que totalment immerescuts. Ja sabeu que en aquest bloc no ens fiem dels Emmys, ja que The Wire no en té cap. Es pot entendre algun Emmy a West Wing per la novetat de representar les interioritats de la Casa Blanca, però bé…

En conclusió: producte televisiu amb uns grandíssims diàlegs i ritme, però amb un argument regular i descompensat. No la mireu buscant realisme ni imparcialitat.

Valoració: **/4

Pol Milian

The Shield (2002-2008)

The Shield és una sèrie policíaca de 7 temporades que es va emetre al canal FX. Creada per Shawn Ryan al 2002, amb l’ajuda de gent com Scott Brazil, Dean White, Clark Johnson i l’ara famós Kurt Sutter (creador de Sons Of Anarchy). També han dirigit episodis directors de la talla de Frank Darabont i David Mamet.

El planter d’actors principals, majoritàriament desconeguts, està encapçalat per Michael Chiklis, que també exerceix com a productor. The Shield, al igual que The Wire, és una sèrie coral, però centrada en Vic Mackey (Michael Chiklis) i la seva “família”: l’Strike Team, un equip d’assalt anti-bandes i que s’ocupa de les feines més dures.

L’acció passa a Los Angeles, en un barri conflictiu fictici, Farmington, on les tensions racials estan a l’ordre del dia, i hi ha tantes bandes que a cada capítol en surt una de nova. Viurem el dia a dia de la comissaria d’aquest districte. Però no és una comissaria normal: es diu The Barn, i està situada a dins d’una antiga església remodelada per fer de comissaria.

Estil

The Shield està rodada en estil documental, càmera en mà (en apariència). El productor executiu diu en entrevistes que intenta que la càmera sigui com una persona més. Per tant, en els diàlegs no enfoca a algú abans de parlar, sinó que reacciona a la primera paraula que un dels interlocutors pronuncia. Es filma tant a prop dels actors, que més dun cop aquests han rebut cops de les càmeres. Crec que sol ser efectiu, en algun cas mareja una mica i algun càmera molesta una mica amb el seu afany de crear plans trencadors.

Són frequüents els plans llunyans en escenes d’acció: a vista d’ocell, o des d’algun edifici llunyà. Per que us feu una idea, són plans similars als de The Hurt Locker; on es vol donar sensació de que els personatges no estan sols, sinó que realment hi ha més ciutadans que els estan observant, i tots podrien ser una amenaça en cert moment.

La imatge té molt de gra, intencionadament, pero donar un toc de realisme i “brutícia” a la L.A. de Shawn Ryan.

La sèrie fa servir música diegètica en la majoria de casos, però són freqüents els muntatges musicals a principi i final de capítol. El sò i altres aspectes tècnics també estan molt cuidats, estem parlant d’una sèrie amb un cert pressupost, que va ser la punta de llança del canal FX durant 7 anys. No obstant, certs muntatges fan una mica de vergonya aliena, i semblen vídeos promocionals per Michael Chiklis (protagonista i productor).

La base: Argument & Personatges

El primer capítol ja ens ensenya la dinàmica coral de l’argument. D’una banda hi ha la trama de l’Strike Team (Mackey & cia.), que es dedica a resoldre casos relacionats amb bandes criminals, però fent servir els seus mètodes corruptes. D’altra banda, la quota procedimental de la sèrie: les investigacions detectivesques d’en Dutch (Jay Karnes) i la Claudette (CCH Pounder). A cada capítol resoldran (o no) un cas. Això podria semblar típic, però a The Shield té un toc de cruesa i realisme que ho fa interessant. En menor mesura, també seguirem el dia a dia del capità de la comissaria, Aceveda (Benito Martinez), que no es pot veure amb en Mackey. Per últim, els agents Sofer & Lowe, la part més policial de la sèrie: les minúcies, els problemes de la gent de cada dia i les tensions racials. Són agents de carrer, patrullant dia i nit amb el cotxe patrulla responent a trucades domèstiques.

Normalment, en un capítol es desenvolupen les 4 històries per separat. En un de bo, totes les històries es creuen. I en un de molt bo, a més de creuar-se, hi ha una trama general per sobre de totes que amb sort durarà més d’un capítol, la qüota no-procedimental de la sèrie. Per exemple, una investigació de l’equip d’Assumptes Interns a tota la comissaria.

Strike Team

Vic Mackey i l’Strike Team compten amb el gruix de minuts de cada capítol. Realment és d’agraïr, perquè les seves accions solen ser les més interessants. Al tractar-se d’un equip anti-bandes, normalment a les seves escenes hi ha moltíssima acció. Des d’extorsions, pallisses, persecucions en cotxe i a peu, tirotejos… Sense oblidar-nos de les escenes capitals: les entrades a cases. N’hi ha moltíssimes, totes diferents i amb el seu toc. El que les fa grans és com estan rodades: vàries càmeres (aèries, zenitals, des del terra…); muntatge amb moltíssims talls i plans curtíssims. De fet, un dels aspectes destacables de The Shield és l’estil i la fotografia, dels que parlaré més endavant.

Tots els integrants d’aquest equip formen un petit grup molt cohesionat. En un principi està format per Shane (Walton Goggins), Lemansky (Kenny Johnson), Ronnie (David Rees Snell). Els membres aniran variant, cambiant la dinàmica temporada rere temporada.

Aceveda

David Aceveda és el capità de The Barn. És latino, acabat d’arribar a la comissaria per “canviar coses”. Sobretot, per vigilar l’Strike Team. No és cap spoiler dir que el duel entre Aceveda i Mackey serà constant i un dels motors de (almenys) la primera temporada. La química entre Benito Martinez i Michael Chiklis és brutal, i dóna lloc a moments memorables de la sèrie, en què un no sap qui té realment el control de la comissaria.

Dutch & Claudette

Són dos detectius que solen resoldre un cas a cada capítol. Fins aquí res de nou, s’ha vist a centenar de sèries/pel·lícules. Però a The Shield els casos són duríssims i alhora versemblants (que no realistes). Quan millor funcionen aquests personatges és en els interrogatoris, mostrant un mètode depuradíssim de la rutina “poli bo – poli dolent”. És interessant quan una investigació dura 4 o 5 capítols, i s’observen variacions en la manera d’aconseguir pistes; fins i tot recórrent a l’Strike Team, presa de la desesperació d’una investigació aparentment irresoluble.

En Dutch és, crec, un dels millors personatges del món de les sèries. La seva transformació és gairebé de blanc a negre, però passant per tons grisos en gran part del metratge.

Sofer & Lowe

Agents de patrulla, el graó més baix de l’estament policial. Sofer és una dona que fa de tutora d’un jove novell de raça negra: l’agent Lowe. Mirant enrere, sol ser la part més entretinguda i variada de la sèrie, ja que els casos són curts i a més, seguim el procés d’aprenentage d’un agent, fet sempre interessant de veure. Com a punt de partida, Julien Lowe descobrirà que té problemes amb la seva sexualitat, un factor vist mil vegades però que a The Shield cobra una altra dimensió gràcies a l’atmosfera opressiva de la comissaria i els seus integrants.

Conclusió

El millor de The Shield és la gran varietat de personatges i la seva interacció, sobretot de l’Strike Team, que vindrien a ser una família posada en situacions perilloses degut a la seva feina. L’acció també és un dels punts forts: perquè és nombrosa, variada, i extremadament violenta.

Com a aspectes negatius: la part procedimental (Dutch & Claudette) es pot arribar a fer pesada. Els guionistes són una mica tramposos, i les últimes dues temporades en són un clar reflex. Hi ha moments en què no hi ha cap trama argumental, només cas rere cas.

Tot i així, producte recomanable als fans del procedimental, del gènere policíac, i de l’acció desenfrenada. No és una sèrie per pensar ni reflexionar, sinó per deixar-se portar per la velocitat de les trames, dels diàlegs, i de les baralles.

Valoració: ***/4

Pol Milian

State Of Play (2003)

Segurament us sonarà aquest nom per la pel·lícula del 2008 protagonitzada per Ben Affleck i Russell Crowe. Doncs bé, aquesta no és més que una trista adaptació de la gran minisèrie britànica que vull comentar.

Creada per Paul Abbott al 2003, State Of Play és un thriller de 6 hores. Destaca per un elevat nivell de tensió, misteri i girs de guió.

La història comença, literalment, amb l’assassinat d’un jove. Sense títols de crèdit, en els primers 2 minuts vivim la persecució d’un jove (intercalada amb unes imatges aparentment inconexes), que finalment és arraconat i balejat darrere un contenidor d’escombraries. El mateix dia mor Sonia Baker, ajudant del polític laborista Stephen Collins (David Morrissey). La trama comença realment quan Cal McAffrey (John Simm), periodista del diari “The Herald”, rep certes informacions i creu que les dues morts poden tenir relacio.

El treball actoral és de primer nivell, comptant amb actors molt famosos a UK; com James McAvoy, Polly Walker, Kelly MacDonald, i Bill Nighy. Aquest últim va guanyar un BAFTA pel seu paper com a Cameron Foster, editor del “Herald”.

Bàsicament, l’espectador seguirà les investigacions dels periodistes sobre els fets abans descrits. El fet de centrar-se en una investigació periodística enlloc d’una policial és un dels trets diferencials de State Of Play. Els seus mètodes són ben diferents. Per exemple, els periodistes poden jugar al límit de la legalitat, entregar soborns o col·laborar amb “enemics” dels diaris rivals, que volen el mateix que els del “Herald”: descobrir tota la veritat i intentar que la conegui el màxim de gent possible. El xoc entre la policia i els periodistes és constant a tota la minisèrie, i sembla que el Paul Abbott es plantegi seriosament quin dels dos estaments és més efectiu investigant.

El tractament visual no és res que no s’hagi vist abans, però en aquest cas està molt ben executat. Fotografia sòbria, amb uns colors apagats. El que destaca és el muntatge, nominat a nombrosos premis. Sap injectar tensió en un simple diàleg, o una persona caminant; tot mitjançant talls ràpids i l’ajuda de la música. La banda sonora, escoltada sense les imatges, no brilla. Sentida en context, és de deu. Casa perfectament amb les imatges, martellejant el nerviosisme de l’espectador mitjançant uns ritmes electrònics que recorden als batecs d’un cor acceleradíssim.

El forat més important de State Of Play és la seva mania de no deixar les coses clares. És a dir, hi ha detalls vitals per seguir la trama en els quals no es fa prou èmfasi, s’hi passa de puntetes quan s’hauria de trepitjar amb força. Per sort, es corregeix amb fragments expositius posteriors dels personatges. Per exemple, que un periodista implicat en la investigació li expliqui tot el que ha passat anteriorment a un de novell. La pel·lícula Shutter Island (2008), de l’Scorsese, fa un ús exacerbat d’aquest recurs, i crec que li acaba sortint malament; ja que si se n’abusa acaba cansant i desorientant a l’espectador.

Un altre aspecte que em desagrada força és la necessitat imperiosa que tenen certs cineastes d’introduïr una història amorosa quan no toca. En aquest cas no és que no toqui del tot. Més aviat em molesta la quantitat de minuts que se li dedica a cert romanç; perquè en una trama periodística enrevessada i que canvia tants cops a un ritme tan alt, l’últim que un vol veure és com progressa una relació amorosa. Repeteixo que és un detall menor, però infinitat de thrillers ens han demostrat que no calen romanços perquè una trama funcioni. Sí, ja sé que l’argument es desmonta quan algú pronuncia la paraula “SEVEN“.

La crítica més ferotge me la reservo pel final, en els dos sentits. L’última mitja hora de la sèrie. Evidentment no desvetllaré el final, però em sembla un empatx d’efectisme en tota regla, poc elegant i un punt pretenciós. Algú podria dir que està molt bé, és realista i quadra perfectament; i no aniria desencaminat. Parlo d’una decepció personal, com en el cas del romanç.

Tot i així, State Of Play és un gran producte audiovisual, amb un guió treballadíssim i uns valors de producció dignes d’una pel·lícula. Recomanable si us agraden els thrillers polítics, el món del periodisme, i les sèries britàniques en general.

La podeu comprar a l’Amazon UK per uns 7 €, amb subtítols únicament en anglès. A Espanya també es pot trobar, però l’àudio i els subtítols són en ESPAÑOL LATINO, quan a la caixa no ho indica. El més greu és que aquí costa 40 €.

Valoració: ***/4

Pol Milian